Kunsthistorisches Museum – Albrecht Dürer -- Madonna Nursing the Child (The Virgin Suckling the Child)
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La mujer porta un velo blanco que le cubre parcialmente la cabeza, dejando a la vista rizos de cabello rojizo que enmarcan su rostro. El tejido del velo se modela con delicadeza, revelando el volumen y la textura de la piel que subyace. Su vestimenta, de tonalidades rosadas y rojas, contrasta sutilmente con la palidez de su rostro y el blanco del velo, creando un juego de luces y sombras que acentúa su figura.
El infante, situado en el centro inferior de la composición, se aferra a la madre mientras succiona su pecho. Su cuerpo pequeño y redondeado está envuelto en una tela amarilla, cuyo brillo contrasta con la oscuridad del fondo. La representación del acto de amamantar es naturalista y conmovedora; no hay idealización excesiva, sino una honesta descripción de un momento íntimo y esencial.
La composición se caracteriza por su sencillez y equilibrio. La ausencia de elementos decorativos o narrativos secundarios centra la atención en la relación entre madre e hijo. El fondo oscuro actúa como un telón de fondo neutro que realza la luminosidad de las figuras, permitiendo que destaquen con mayor intensidad.
Más allá de la representación literal del acto de amamantar, esta pintura parece explorar temas más profundos relacionados con la maternidad, la devoción y el amor incondicional. La mirada contemplativa de la mujer sugiere una conexión espiritual con su hijo, mientras que la serenidad de su rostro transmite una sensación de paz interior. El gesto de amamantar, símbolo universal de nutrición y protección, se convierte en un acto de entrega y sacrificio.
Se intuye una carga emocional considerable en esta obra; no es simplemente una representación de un momento cotidiano, sino una reflexión sobre la naturaleza humana y el vínculo primordial entre madre e hijo. La atmósfera general es de recogimiento y melancolía, invitando al espectador a contemplar la belleza y la fragilidad de la vida.