Kunsthistorisches Museum – Attributed to Santi di Tito -- The resurrection of the daughter of Jairus
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La iluminación es crucial para establecer la atmósfera. Un haz luminoso, proveniente de un punto indefinido fuera del marco, ilumina directamente a la figura central: un hombre vestido con ropajes sencillos pero dignos, quien inclina su rostro sobre el lecho en una actitud de profunda concentración o plegaria. Su gesto, delicado y compasivo, contrasta con la solemnidad del momento.
A ambos lados de él se agrupan personajes que reaccionan a lo que sucede. A la izquierda, un hombre vestido con túnica verde señala hacia el lecho, posiblemente indicando o explicando la situación a los presentes. En la parte derecha, una mujer, presumiblemente la madre de la joven yacente, observa con expresión de angustia y esperanza contenida. Un hombre con armadura, quizás el esposo o un familiar cercano, se encuentra a su lado, mostrando una mezcla de preocupación y resignación. La presencia de soldados, identificables por sus atuendos militares, añade un elemento de tensión y autoridad a la escena.
En lo alto, dos querubines flotan en un espacio celeste, observando el evento con una expresión serena e inexpresiva. Su ubicación sugiere una conexión divina con los sucesos que se desarrollan abajo. Un pequeño perro, representado en la parte inferior del cuadro, parece observar la escena con curiosidad, añadiendo un toque de realismo y cotidianidad a la narrativa religiosa.
La paleta cromática es rica y contrastada. Los tonos cálidos dominan la figura central y los personajes cercanos al lecho, mientras que los colores más fríos se utilizan para representar el entorno arquitectónico y las figuras secundarias. Esta distribución del color contribuye a crear una sensación de profundidad y a dirigir la mirada del espectador hacia el punto focal de la composición.
Más allá de la representación literal de un evento milagroso, esta pintura parece explorar temas universales como la fe, la esperanza, la pérdida y la redención. La disposición de los personajes y sus expresiones faciales sugieren una complejidad emocional que invita a la reflexión sobre la naturaleza humana y el poder trascendente. El uso de gestos y miradas crea un diálogo silencioso entre los presentes, transmitiendo una sensación de tensión dramática y expectación. La arquitectura del fondo, con su aire clásico y monumental, refuerza la idea de un evento de gran importancia histórica y religiosa.