Kunsthistorisches Museum – Hans Holbein the Younger (1497 or 1498-1543) -- Portrait of the Wife of a Courtier of King Henry VIII of England
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La mujer está ataviada con una elaborada cofia blanca, cuyo diseño intrincado se pliega sobre su cabello, creando volúmenes y sombras que definen los contornos de su rostro. La textura del tejido parece casi palpable, resultado de la habilidad del pintor para representar las sutiles variaciones en la luz y el reflejo. Su atuendo continúa con un cuello alto, también blanco, adornado con detalles oscuros que sugieren una riqueza discreta.
La expresión facial es compleja: no se trata de una sonrisa abierta o una mirada directa, sino más bien de una quietud contenida, casi melancólica. Los ojos, de un azul pálido, parecen dirigirse hacia un punto indefinido, transmitiendo una sensación de introspección y quizás, cierta resignación. La sutil curva de los labios sugiere una leve tristeza, que se ve reforzada por la delicadeza del modelado facial.
En el borde inferior del retrato, inscripciones en latín –“ETATIS SVAE .28” y “ANNO .1534”– indican su edad (28 años) y el año de ejecución de la obra. Esta inclusión textual no solo proporciona información biográfica, sino que también introduce una dimensión documental al retrato, elevándolo a un registro preciso de un momento específico en el tiempo.
Más allá de la representación literal de una mujer, esta pintura sugiere una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la naturaleza efímera de la belleza. La elegancia contenida de su vestimenta y la serenidad de su rostro contrastan con la oscuridad implícita del fondo, insinuando quizás las presiones sociales y los desafíos inherentes a su posición en la corte. La ausencia de elementos decorativos o simbólicos adicionales invita al espectador a concentrarse en la individualidad de la retratada, en su presencia silenciosa y en la complejidad de su mirada. La obra, por tanto, trasciende el mero retrato para convertirse en una meditación sobre la condición humana.