Konstantin Alekseevich Korovin – Last snow. 1870
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Dos álamos blancos se alzan como elementos centrales, sus troncos pálidos contrastando con la oscuridad del suelo y el cielo opaco. La luz que los ilumina parece provenir de un punto indefinido, creando reflejos sutiles en su corteza y acentuando su verticalidad. La disposición de estos árboles no es simétrica; uno se presenta más erguido que el otro, lo cual introduce una ligera asimetría que evita la rigidez compositiva.
En el fondo, un terreno ondulado se extiende hasta perderse en la lejanía. Se distinguen tonalidades terrosas y ocres, pero la falta de detalles precisos contribuye a la sensación de profundidad y misterio. Una pequeña figura humana, vestida con lo que parece ser un abrigo rojo, aparece diminuta en este paisaje vasto, enfatizando la soledad y la escala del entorno natural.
La paleta cromática es limitada, restringiéndose principalmente a tonos fríos: grises, marrones, blancos y azules apagados. Esta elección contribuye a crear una atmósfera de quietud y desolación. No obstante, el uso de pinceladas sueltas y la presencia de reflejos luminosos evitan que la pintura resulte excesivamente sombría.
Más allá de la representación literal del paisaje, esta obra parece explorar temas como la transitoriedad de las estaciones, la fragilidad de la naturaleza y la insignificancia del individuo frente a la inmensidad del mundo. La figura humana, reducida a un punto en el horizonte, simboliza quizás la condición humana, vulnerable y efímera ante el paso del tiempo y los ciclos naturales. La pintura invita a la contemplación silenciosa y a una reflexión sobre la belleza melancólica de la naturaleza en su estado más austero.