Konstantin Alekseevich Korovin – Polonaise. 1934
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La mujer viste un vestido con una silueta marcada por la cintura alta y una falda amplia que se abre en forma de abanico. El tejido del vestido parece ser pesado, posiblemente brocado o ricamente decorado, con motivos florales estilizados en tonos azules sobre un fondo más claro. Sus manos están alzadas a la altura del pecho, como si estuviera ofreciendo algo o recibiendo una reverencia. Su rostro es de expresión contenida, casi melancólica, y su cabello está recogido en un peinado elaborado adornado con flores.
El hombre, situado frente a ella, lleva un traje que sugiere una indumentaria folclórica o ceremonial. El atuendo se compone de una chaqueta ricamente bordada con motivos geométricos y florales, pantalones ajustados y botas altas. Un sombrero alto y puntiagudo completa su vestimenta. Su postura es erguida y formal, con las manos también alzadas en un gesto similar al de la mujer. La expresión de su rostro es más difícil de discernir, pero parece transmitir una mezcla de solemnidad y cortesía.
El dibujo se caracteriza por líneas precisas y un tratamiento esquemático de los volúmenes. El uso del color es limitado, centrándose en resaltar los detalles de las vestimentas y crear contraste entre las figuras y el fondo neutro. La composición transmite una sensación de elegancia y formalidad, sugiriendo una escena de corte o una celebración festiva.
Más allá de la representación literal, se intuyen subtextos relacionados con la jerarquía social, el protocolo y la tradición. El gesto repetido de las manos puede interpretarse como un símbolo de intercambio, reconocimiento o incluso sumisión. La rigidez en las posturas y la solemnidad de los rostros sugieren una atmósfera cargada de convenciones sociales y expectativas. El estilo del dibujo, con su simplificación de formas y su énfasis en el detalle decorativo, podría indicar una intención de capturar no tanto la individualidad de los personajes como su función dentro de un contexto ritual o escénico. La obra evoca una época pasada, marcada por la pompa y la formalidad, pero también por una cierta melancolía subyacente.