GIOVANNI STEFANO DI, NAMED SASSETTA – Madonna and Child Enthroned, Surrounded by Six Angels, with Saints Anthony of Padua and John the Evangelist Louvre (Paris)
Louvre – GIOVANNI STEFANO DI, NAMED SASSETTA - Madonna and Child Enthroned, Surrounded by Six Angels, with Saints Anthony of Padua and John the Evangelist
Aquí se observa una composición tripartita de marcado carácter devocional. En el centro, la figura principal, una Virgen con el Niño en brazos, ocupa un lugar prominente y se presenta sentada sobre un trono ricamente decorado con motivos florales que contrastan con la sobriedad de su vestimenta negra. La Virgen irradia una serena dignidad, con una expresión facial marcada por la melancolía y la contemplación. El Niño, en sus brazos, parece observar al espectador con curiosidad. A ambos lados de la Virgen, se ubican dos figuras santas que flanquean la escena central. A la izquierda, un hombre ataviado con hábito franciscano sostiene un libro abierto, posiblemente un texto sagrado, y su mirada dirigida hacia abajo sugiere humildad y devoción. En el lado derecho, una figura de edad avanzada, con barba larga y cabellera canosa, viste una túnica coral y también porta un libro, transmitiendo una imagen de sabiduría y experiencia. Detrás de la Virgen, se despliega un grupo de ángeles que parecen flotar en un espacio dorado. Estos seres celestiales están representados con delicadeza y gracia, sus alas extendidas sugieren movimiento y trascendencia. La disposición de los ángeles crea una sensación de profundidad y jerarquía, enfatizando la divinidad de la Virgen y el Niño. La paleta cromática es rica en tonos cálidos: dorados, ocres y rojos dominan la escena, creando una atmósfera de solemnidad y espiritualidad. El uso del dorado, especialmente en los halos y en el fondo, acentúa la sacralidad de las figuras representadas. La luz parece emanar desde dentro de la Virgen y el Niño, iluminando sus rostros y resaltando su importancia central en la composición. Subtextualmente, esta obra sugiere una profunda reflexión sobre la maternidad divina, la intercesión de los santos y la conexión entre el mundo terrenal y el celestial. La presencia de los santos a los lados de la Virgen implica un papel mediador entre los fieles y lo sagrado. La expresión melancólica de la Virgen podría interpretarse como una prefiguración del sufrimiento que le aguarda, o como una representación de su profunda compasión por la humanidad. El libro que sostienen ambos santos puede simbolizar el conocimiento divino y la importancia de la escritura sagrada en la vida espiritual. En general, la pintura transmite un mensaje de esperanza, fe y devoción religiosa.
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A ambos lados de la Virgen, se ubican dos figuras santas que flanquean la escena central. A la izquierda, un hombre ataviado con hábito franciscano sostiene un libro abierto, posiblemente un texto sagrado, y su mirada dirigida hacia abajo sugiere humildad y devoción. En el lado derecho, una figura de edad avanzada, con barba larga y cabellera canosa, viste una túnica coral y también porta un libro, transmitiendo una imagen de sabiduría y experiencia.
Detrás de la Virgen, se despliega un grupo de ángeles que parecen flotar en un espacio dorado. Estos seres celestiales están representados con delicadeza y gracia, sus alas extendidas sugieren movimiento y trascendencia. La disposición de los ángeles crea una sensación de profundidad y jerarquía, enfatizando la divinidad de la Virgen y el Niño.
La paleta cromática es rica en tonos cálidos: dorados, ocres y rojos dominan la escena, creando una atmósfera de solemnidad y espiritualidad. El uso del dorado, especialmente en los halos y en el fondo, acentúa la sacralidad de las figuras representadas. La luz parece emanar desde dentro de la Virgen y el Niño, iluminando sus rostros y resaltando su importancia central en la composición.
Subtextualmente, esta obra sugiere una profunda reflexión sobre la maternidad divina, la intercesión de los santos y la conexión entre el mundo terrenal y el celestial. La presencia de los santos a los lados de la Virgen implica un papel mediador entre los fieles y lo sagrado. La expresión melancólica de la Virgen podría interpretarse como una prefiguración del sufrimiento que le aguarda, o como una representación de su profunda compasión por la humanidad. El libro que sostienen ambos santos puede simbolizar el conocimiento divino y la importancia de la escritura sagrada en la vida espiritual. En general, la pintura transmite un mensaje de esperanza, fe y devoción religiosa.