Louvre – MANTENA - Minerva Casting the Vices out of the Garden of Virtue, c
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El artista ha dispuesto a estos individuos en un espacio abierto, delimitado por una estructura arquitectónica arqueada que actúa como marco visual y establece una transición hacia el segundo plano. Este último se caracteriza por un paisaje idealizado, con una vegetación exuberante y una luz dorada que irradia desde la derecha, creando una atmósfera de esperanza y pureza. En este espacio, un grupo de figuras aladas, presumiblemente espíritus o ángeles, asciende hacia el cielo, añadiendo una dimensión celestial a la escena.
La paleta cromática es rica en tonos cálidos – dorados, ocres, rojos – que contrastan con los azules y verdes presentes en las vestimentas y el paisaje. Esta contraposición de colores contribuye a la tensión dramática del momento representado. El uso de la luz no solo define volúmenes sino que también enfatiza la importancia simbólica de ciertos elementos: la luminosidad dorada parece emanar de una fuente divina, mientras que las figuras expulsadas se ven sumidas en una penumbra más densa.
Subyacentemente, la obra plantea una reflexión sobre el conflicto entre el bien y el mal, la virtud y el vicio. La figura central, con su gesto imperativo y su atuendo solemne, encarna la fuerza de la razón o la justicia que combate las pasiones desordenadas representadas por los personajes expulsados. La estructura arquitectónica podría interpretarse como una barrera entre un estado de corrupción y uno de redención, mientras que el paisaje luminoso simboliza la promesa de una vida virtuosa. La presencia de las figuras aladas refuerza esta idea de trascendencia espiritual y purificación. En definitiva, se trata de una alegoría visual sobre la necesidad de erradicar los vicios para alcanzar un estado de perfección moral e intelectual.