Louvre – ZURBARAN FRANCISCO DE - St. Apollonius
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer está vestida con una indumentaria rica y compleja: un vestido de color coral o rosa pálido, sobre el cual se aprecia un corpiño oscuro y voluminoso, adornado con detalles que sugieren texturas lujosas. Un manto verde, también ricamente trabajado, cubre sus hombros y cae a ambos lados del cuerpo, contribuyendo a la sensación de solemnidad y nobleza. Una corona de flores o ramas verdes adorna su cabello, añadiendo un elemento naturalista a la escena.
En una mano sostiene un objeto delgado y alargado que podría interpretarse como una vara, una antorcha apagada o incluso una herramienta ritualística. La otra mano se extiende ligeramente, con los dedos delicadamente curvados. Una pluma de ave, de color amarillo dorado, se inclina hacia el espectador desde su hombro, un símbolo recurrente asociado a la escritura y al conocimiento divino.
La iluminación es teatral y dirigida, concentrándose en el rostro y las manos de la figura, mientras que el resto del cuerpo se sumerge en una penumbra suave pero intensa. Esta técnica resalta los rasgos faciales: una expresión serena, casi melancólica, con ojos dirigidos hacia un punto indefinido. La palidez de su piel contrasta con los colores vibrantes de la vestimenta, acentuando su aura de pureza y espiritualidad.
El fondo negro absoluto elimina cualquier distracción, enfocando toda la atención en el personaje central. La inscripción visible en la parte inferior sugiere una identificación o dedicación, aunque no es legible en detalle.
Subtextualmente, la obra transmite una sensación de recogimiento, devoción y quizás incluso sacrificio. El gesto con la mano extendida podría interpretarse como una ofrenda o una súplica. La combinación de elementos terrenales (la vestimenta rica, las flores) con símbolos religiosos (la pluma, el posible objeto ritualístico) sugiere una conexión entre lo humano y lo divino, un tema recurrente en la iconografía religiosa del periodo. La atmósfera general es de quietud y contemplación, invitando al espectador a reflexionar sobre temas de fe, virtud y trascendencia.