Mauritshuis – Jan Steen - Moses and Pharaoh’s Crown
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Un hombre, vestido con ropajes que sugieren autoridad, presenta a otro individuo, aparentemente Moisés, quien sostiene una corona. Este gesto parece ser un acto de sumisión o rendición, aunque la postura del monarca sugiere una aceptación forzada más que voluntaria. La iluminación resalta este momento crucial, concentrándose en las figuras principales y dejando el resto del espacio en penumbra.
A los pies del trono, una mujer con su hijo pequeño observan la escena con una mezcla de curiosidad e inquietud. El niño, vestido con ropas suntuosas, parece ajeno a la gravedad del momento, mientras que la madre lo protege instintivamente. La presencia de un perro a sus pies refuerza esta sensación de intimidad doméstica contrastando con el poderío palaciego.
En segundo plano, una multitud observa desde una arcada abovedada, creando una sensación de expectación y juicio público. Se perciben soldados armados, lo que sugiere la inestabilidad política subyacente a la escena. La arquitectura del lugar, con sus arcos y columnas, evoca un ambiente opulento pero también claustrofóbico.
La paleta cromática es rica en tonos cálidos – rojos, dorados y ocres – que acentúan el dramatismo de la situación. El uso del claroscuro intensifica el contraste entre las figuras iluminadas y las áreas sombrías, dirigiendo la mirada del espectador hacia los puntos clave de la narrativa.
Más allá de la representación literal de un evento histórico, esta pintura parece explorar temas universales como el poder, la sumisión, la justicia y la resistencia. La resignación del monarca podría interpretarse como una metáfora de la pérdida de autoridad o la inevitabilidad del cambio. La presencia de la mujer y el niño introduce una dimensión humana a la escena, sugiriendo que incluso en los momentos más trascendentales, la vida familiar continúa su curso. El conjunto invita a reflexionar sobre las consecuencias del ejercicio del poder y la fragilidad de las estructuras establecidas.