National Gallery of Art – Benozzo Gozzoli - The Feast of Herod and the Beheading of Saint John the Baptist
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La composición se divide claramente en dos zonas. A la izquierda, dentro de un arco que lo aísla parcialmente, se desarrolla el episodio central de la decapitación. Un soldado, vestido con armadura azul y oro, sostiene una espada ensangrentada. Junto a él, arrodillado, aparece una figura infantil, presumiblemente un ángel, recogiendo en un recipiente los restos del martirio. La expresión de este personaje es de profunda tristeza y resignación.
En contraste, la parte derecha de la pintura muestra el resto de la corte, absorta en un banquete aparentemente despreocupado. Los personajes se agrupan alrededor de la mesa, algunos conversando, otros observando con curiosidad o indiferencia lo que ocurre a su izquierda. La reina, sentada en un trono ricamente decorado, parece contemplar la escena con una mezcla de fascinación y horror. Su posición central sugiere una ambivalencia moral: es testigo del acto violento pero permanece inactiva.
La paleta cromática es rica y vibrante, aunque dominada por tonos cálidos como el dorado, el rojo y el amarillo, que acentúan la atmósfera festiva. Sin embargo, el azul de la armadura del soldado introduce un elemento de frialdad y fatalidad. La disposición de las figuras, con sus gestos exagerados y expresiones teatrales, sugiere una puesta en escena deliberada, casi como si se tratara de un espectáculo para el entretenimiento de la corte.
Subyace a esta representación una reflexión sobre el poder, la justicia y la moralidad. El contraste entre la celebración mundana y el sacrificio religioso plantea interrogantes sobre la naturaleza del bien y del mal, y sobre la responsabilidad individual ante la violencia. La indiferencia o curiosidad mostrada por los comensales podría interpretarse como una crítica a la corrupción y la decadencia de las élites gobernantes. La figura del ángel, con su gesto de recogimiento, simboliza la esperanza y la redención en medio de la tragedia. El uso de la perspectiva lineal, aunque no completamente dominado, contribuye a crear una sensación de profundidad y realismo que intensifica el impacto emocional de la escena.