Nicolai Abraham Abildgaard – Christian VII Uniting The Ducal With The Royal Part Of Holstein In 1773
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A la izquierda, dos figuras femeninas se presentan ante el hombre en el trono. Una de ellas, vestida con tonos rosados, porta un recipiente dorado, posiblemente un símbolo de prosperidad o abundancia. La otra, ataviada con un vestido azul celeste, extiende su mano hacia él en un gesto que podría interpretarse como una ofrenda, una súplica o incluso una presentación. Su expresión es serena y dirigida al hombre sentado.
En la parte superior del cuadro, un águila imperial vuela, llevando consigo lo que parece ser un escudo con emblemas heráldicos. La presencia del ave refuerza la idea de poderío y legitimidad dinástica. El cielo, representado con tonalidades grises y amarillentas, crea una atmósfera grandiosa pero también algo opresiva.
La composición general sugiere una escena de investidura o un acto oficial de unión de territorios. Los elementos simbólicos – el trono, el cetro, las figuras femeninas, el águila y el escudo – apuntan a la consolidación del poder real y a la legitimación de su autoridad. La disposición de los personajes, con el hombre en el trono como figura dominante y las mujeres presentándose ante él, establece una jerarquía clara.
El uso de la luz y la sombra contribuye a crear un ambiente solemne y teatral. El fondo oscuro acentúa la importancia de los personajes principales y dirige la atención del espectador hacia ellos. La paleta de colores es rica pero contenida, con predominio de tonos dorados, azules y rosados que sugieren nobleza y prosperidad.
Más allá de la representación literal de un evento histórico, esta pintura parece aspirar a transmitir una idea de orden, legitimidad y poderío real, utilizando el lenguaje del alegorismo para enaltecer la figura central y los actos que representa. La escena evoca una sensación de permanencia y autoridad, reforzada por la monumentalidad de la composición y la solemnidad de las figuras representadas.