Kuzma Sergeevich Petrov-Vodkin – Roofs. 1923
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La técnica empleada parece ser un grabado o aguafuerte, dada la nitidez de las líneas y la capacidad para generar gradaciones tonales con trazos paralelos y cruzados. La línea es dominante; define los contornos de los tejados, las chimeneas, las ventanas y los pequeños detalles que salpican el paisaje urbano. No hay una búsqueda de realismo fotográfico; más bien, se prioriza la expresión de una impresión visual, casi subjetiva.
En el plano inferior, se distinguen figuras humanas diminutas, apenas insinuadas por la línea. Su presencia sugiere una vida cotidiana que transcurre bajo esta compleja estructura arquitectónica, pero su escala las reduce a elementos secundarios en la composición general. Se percibe un hombre sentado sobre uno de los tejados, quizás contemplando el entorno o simplemente descansando.
La ausencia casi total de color contribuye a una atmósfera melancólica y desolada. La monocromía enfatiza la geometría de los edificios y acentúa la sensación de opresión que emana del conjunto. El dibujo no parece buscar la belleza estética convencional; más bien, invita a la reflexión sobre la vida en entornos urbanos densos, posiblemente marginales o empobrecidos.
Subyace una cierta crítica social implícita: la representación de la arquitectura como un elemento determinante en la experiencia humana, capaz de condicionar las relaciones sociales y el bienestar individual. La perspectiva elevada permite al espectador observar desde una posición privilegiada, quizás sugiriendo una distancia emocional o una toma de conciencia sobre las condiciones de vida de aquellos que habitan estos espacios. La composición, con su énfasis en la verticalidad y la repetición de formas, podría interpretarse como una metáfora de la alienación y la despersonalización inherentes a la vida urbana moderna.