Pablo Picasso Period of creation: 1931-1942 – 1936 Le crayon qui parle . . .
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El primer plano está ocupado por una maraña de árboles y arbustos, representados con trazos rápidos y expresivos que sugieren movimiento y vitalidad. Entre esta vegetación, se vislumbran elementos textuales superpuestos, como si fueran inscripciones grabadas o escritas sobre la naturaleza misma. La legibilidad es intencionalmente dificultosa; las palabras parecen fragmentos de un discurso interrumpido, una conversación inaudible que emerge del paisaje.
En el centro de la composición, se aprecia una estructura arquitectónica tosca y funcional: lo que parece ser una construcción rústica, posiblemente un cobertizo o granero, con una escalera de madera adosada a su fachada. Esta edificación se presenta como un punto focal, aunque su función es ambigua; no se trata de un refugio acogedor sino más bien de un elemento aislado en el paisaje.
Sobre esta estructura y la vegetación, se despliega una escena aérea intrigante: figuras que parecen estar suspendidas o volando, conectadas por finas líneas que sugieren hilos o cuerdas. Esta imagen evoca una sensación de fragilidad, de vulnerabilidad, como si estas entidades estuvieran sujetas a fuerzas externas e invisibles. La disposición de estos elementos en el cielo sugiere una coreografía inusual, un ritual misterioso que se desarrolla fuera del alcance inmediato del observador.
La pintura plantea interrogantes sobre la relación entre el lenguaje y la naturaleza, entre la escritura y la representación visual. Los textos incrustados sugieren una reflexión sobre la comunicación, la memoria y la imposibilidad de capturar completamente la experiencia humana a través de las palabras. La escena aérea, con sus figuras suspendidas, podría interpretarse como una metáfora de la opresión, del control o de la búsqueda de libertad. El conjunto transmite una sensación de inquietud, de un mundo al borde de la transformación, donde lo tangible y lo intangible se entrelazan en una danza compleja y perturbadora. La obra invita a la contemplación silenciosa, a la interpretación subjetiva y a la reflexión sobre los límites del lenguaje y la percepción.