Pablo Picasso Period of creation: 1943-1961 – 1959 Picador et torero attendant le paseo de cuadrillas
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La paleta cromática es limitada, dominada por tonos ocres y marrones sobre un fondo negro intenso. Esta restricción de color acentúa las líneas angulares y los volúmenes geométricos que definen a los personajes y sus vestimentas. El artista ha empleado una técnica que recuerda al grabado o la xilografía, con cortes profundos que generan contrastes marcados y una textura rugosa en la superficie.
Las figuras no se presentan de manera realista; más bien, son representaciones esquemáticas, casi arquetípicas. El picador y su caballo exhiben una rigidez deliberada, sus contornos definidos por líneas rectas y ángulos agudos. El torero, aunque ligeramente menos rígido, comparte esta simplificación estilística. La figura en segundo plano se diluye aún más, perdiendo detalles específicos y fundiéndose con el fondo oscuro.
La ausencia de perspectiva tradicional y la disposición plana de los elementos sugieren una intencionalidad de descontextualizar la escena, de reducirla a sus componentes esenciales. No hay un sentido claro de profundidad; las figuras parecen flotar en un espacio indefinido. Esta falta de contexto podría interpretarse como una reflexión sobre la naturaleza ritualista y repetitiva de la corrida de toros, o incluso como una crítica implícita a su violencia inherente, al despojarla de su dramatismo y reducirla a una serie de formas geométricas.
La composición evoca una sensación de quietud tensa, un momento previo a la acción, cargado de anticipación. El espectador es invitado a contemplar no tanto el evento en sí, sino la atmósfera que lo precede: una mezcla de solemnidad, ritual y una cierta melancolía contenida. La repetición de patrones decorativos en las vestimentas sugiere una formalización excesiva, casi teatral, del proceso. En definitiva, se trata de una representación que invita a la reflexión sobre la tradición, el simbolismo y la naturaleza humana.