Rembrandt Harmenszoon Van Rijn – The Entombment
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El autor ha dispuesto la escena con un marcado contraste entre luz y sombra (claroscuro), técnica que acentúa la emotividad de la representación. La luz, proveniente de una fuente no visible, ilumina los rostros y las vestimentas de los presentes, revelando expresiones de duelo, angustia y resignación. Se percibe un esfuerzo colectivo por sostener y transportar el cuerpo, evidenciando la carga física y emocional del momento.
En primer plano, a la izquierda, una figura masculina sostiene una lámpara que proyecta una luz tenue sobre el rostro de otro hombre inclinado sobre el cadáver. Esta cercanía sugiere una relación íntima, posiblemente un parentesco o amistad cercana. A su lado, otra figura femenina se inclina con gesto de profundo pesar.
En el centro, una mujer, vestida con ropajes más elaborados, parece dirigir la operación, mostrando una mezcla de dolor y compostura. Su postura es firme, pero sus ojos reflejan una tristeza palpable. El cuerpo extendido sobre la losa presenta un rostro sereno, casi apacible, que contrasta con el sufrimiento visible en las figuras circundantes.
En el fondo, se vislumbra a través de un arco o abertura un paisaje urbano distante, difuso y poco definido. Esta inclusión del exterior, aunque tenue, podría simbolizar la continuidad de la vida más allá de la muerte, o quizás una referencia al mundo que ha perdido a esta persona.
La pintura transmite una sensación de solemnidad y melancolía. El uso magistral de la luz y la sombra contribuye a crear una atmósfera opresiva y emotiva, invitando a la reflexión sobre la fragilidad de la existencia y el inevitable destino final del ser humano. La composición, con sus figuras agrupadas alrededor del cuerpo central, sugiere un ritual fúnebre, un acto de despedida colectiva marcado por el dolor y la memoria. La ausencia de elementos superfluos refuerza la concentración en la esencia del momento: la pérdida y el duelo.