Alexey Kondratievich Savrasov – On the Volga. The first half of 1870
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La obra presenta una vasta extensión paisajística dominada por un río amplio y sinuoso que se extiende hacia el horizonte. El cielo ocupa una parte considerable del lienzo, con nubes densas y voluminosas que sugieren una atmósfera cambiante, posiblemente preludio a una tormenta o inmediatamente posterior a ella. La paleta de colores es terrosa, con predominio de ocres, marrones y grises, aunque se perciben toques rosados y azulados en el cielo, indicando la luz filtrándose entre las nubes.
En primer plano, un grupo de arbustos oscuros actúa como marco visual, proporcionando profundidad a la composición. Más allá, una llanura extensa se despliega hacia el río, con vegetación baja que sugiere un terreno fértil pero salvaje. A lo lejos, en la orilla opuesta del río, se distinguen formas difusas que podrían ser construcciones o elevaciones naturales; su lejanía impide una identificación precisa.
La pincelada es suelta y expresiva, especialmente visible en el cielo y en las áreas de vegetación, transmitiendo una sensación de movimiento y dinamismo. La luz no incide directamente sobre la escena, sino que se difunde a través de las nubes, creando un ambiente melancólico y contemplativo.
Subtextos potenciales:
La inmensidad del paisaje puede interpretarse como una metáfora de la vida o del destino humano, con el río representando el flujo constante del tiempo. La atmósfera sombría y la ausencia de figuras humanas sugieren soledad y aislamiento, pero también una conexión profunda con la naturaleza. El terreno vasto y poco intervenido podría aludir a un espacio rural, quizás en transición o alejado de los centros urbanos. La presencia de posibles construcciones a lo lejos introduce un elemento de civilización, aunque tenue y distante, contrastando con la naturaleza salvaje del entorno inmediato. En conjunto, la pintura evoca una sensación de quietud, reflexión y una cierta nostalgia por un pasado rural idealizado o perdido.