Balcony. 1911 Valentin Serov (1865-1911)
Valentin Serov – Balcony. 1911
Editar atribución
Descargar a tamaño completo: 656×1000 px (0,1 Mb)
Pintor: Valentin Serov
V.A.Serov era un pintor ruso que pintaba en diferentes direcciones. En sus paisajes mostró toda la belleza de la naturaleza rusa. La obra "Balcón" fue escrita en 1911. A pesar de que el artista nunca recibió educación artística, fue capaz de retratar con realismo la belleza de la naturaleza y de seleccionar con precisión los colores. El artista representó una mañana en un balcón. Mirando el lienzo, uno puede sentir el frescor de la mañana y la frescura.
Descripción del cuadro "Balcón" de Valentin Serov
V.A.Serov era un pintor ruso que pintaba en diferentes direcciones. En sus paisajes mostró toda la belleza de la naturaleza rusa. La obra "Balcón" fue escrita en 1911. A pesar de que el artista nunca recibió educación artística, fue capaz de retratar con realismo la belleza de la naturaleza y de seleccionar con precisión los colores.
El artista representó una mañana en un balcón. Mirando el lienzo, uno puede sentir el frescor de la mañana y la frescura. Una ligera sombra proyectada por el sol señala el comienzo de un nuevo día. Uno anhela dejar entrar el día, abrir las ventanas y las puertas, beber el frescor de la mañana.
A lo lejos se ve un campo arado sobre el que se levanta la niebla. No muy lejos del balcón hay un matorral de bosque, y muy cerca de él hay un árbol que extiende sus ramas sobre el balcón.
En un día caluroso, el tilo se beneficia de la sombra y se puede disfrutar plenamente del impresionante paisaje, incluso cuando hace calor. Y durante el periodo de floración, el balcón se llena de una maravillosa fragancia floral.
El artista es muy realista en su representación de la hora de la mañana, el espectador puede imaginarse fácilmente una mañana así, salir al balcón y escuchar el canto de los pájaros. Tal vista desde el balcón es imposible de captar visualmente, uno quiere cerrar los ojos y abrir su alma a esta fresca mañana.
A lo lejos, al otro lado del campo, se puede ver una franja de bosque denso, aparentemente la casa estaba situada lejos de la ciudad. El cuadro destila tranquilidad, armonía y principio. No sólo el comienzo de un nuevo día, sino el comienzo de otra etapa de la vida. El paisaje es muy armonioso.
Tal vez el artista represente el comienzo de un nuevo período en su vida o en su trabajo creativo. Mira el mundo que le rodea para abarcarlo más ampliamente y apreciar su magnitud. ¿Era posible pintar ese paisaje desde un punto de vista diferente? El artista ha transmitido toda la belleza de su mañana y la fuente de su inspiración.
Кому понравилось
Пожалуйста, подождите
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Necesitas iniciar sesión
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).



















No se puede comentar Por qué?
El paisaje se despliega tras la barandilla: un terreno ondulado cubierto por una vegetación densa, predominantemente árboles de hoja perenne, que se extiende hasta perderse en la lejanía. Una línea de horizonte difusa separa el campo verde del cielo nublado, donde predominan tonalidades grises y blancas, indicando quizás un día con luz cambiante o inminente lluvia.
La composición es deliberadamente desequilibrada; la masa vegetal a la derecha domina visualmente, contrarrestando la horizontalidad de la barandilla y el paisaje abierto a la izquierda. Esta asimetría contribuye a una sensación de tensión sutil en la obra. El color juega un papel fundamental: los tonos verdes del paisaje se contrastan con el blanco de las nubes y el tono más cálido de la madera, creando una armonía cromática que, sin embargo, no es exenta de cierta melancolía.
Más allá de la mera representación de un lugar físico, la pintura parece sugerir una reflexión sobre la observación y la contemplación. El balcón actúa como una frontera entre el espacio interior y el exterior, un lugar de transición donde se puede observar el mundo desde una distancia segura. La ausencia de figuras humanas refuerza esta idea de aislamiento y introspección; el espectador es invitado a ocupar ese lugar, a experimentar esa sensación de estar al margen del paisaje, observándolo sin intervenir. La atmósfera general evoca una cierta quietud, un momento suspendido en el tiempo, donde la belleza reside en la simple contemplación del entorno natural. Se intuye una reflexión sobre la relación entre el individuo y su contexto, sobre la percepción subjetiva de la realidad.