Spanish artists – CARDUCHO Vicente The Vision Of St Anthony Of Padau
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El hombre, vestido con hábito franciscano, se encuentra inclinado en señal de reverencia o asombro. Su rostro, iluminado por una luz dorada, denota una mezcla de temor y éxtasis. Sus manos extendidas sugieren una entrega total a lo que le acontece.
Sobre él, un grupo de ángeles músicos desciende entre nubes luminosas. Se aprecia una variedad de instrumentos: un contrabajo, una arpa, una lira y otros instrumentos de cuerda menos identificables. La música celestial parece emanar directamente del ámbito divino, inundando la escena con una atmósfera de gracia y armonía. Los ángeles presentan una iconografía variada; algunos son jóvenes y juguetones, mientras que otros exhiben una seriedad más solemne.
En primer plano, sobre un escritorio cubierto por un paño rosa, se encuentra un jarrón con flores blancas. Este detalle introduce un elemento de cotidianidad en la escena mística, posiblemente simbolizando pureza o la fragilidad de la vida terrenal frente a lo eterno. La presencia del libro abierto sobre el escritorio podría aludir a la revelación divina o a la fuente del conocimiento que inspira la visión.
La paleta cromática es rica y vibrante, dominada por tonos dorados, amarillos y azules, que contribuyen a crear una atmósfera de luminosidad y trascendencia. La luz no parece provenir de una fuente única, sino que se distribuye de manera uniforme, sugiriendo una iluminación divina omnipresente.
Subtextualmente, la obra explora temas como la fe, la revelación divina, la música como lenguaje del cielo y la humildad ante lo sagrado. La disposición de los elementos sugiere una jerarquía: el hombre en actitud de súplica ocupa un lugar intermedio entre el mundo terrenal y el reino celestial, mientras que los ángeles músicos actúan como mediadores entre ambos planos. La escena evoca una experiencia mística profunda, donde la realidad tangible se difumina ante la presencia de lo divino. La aparente espontaneidad en las poses de los ángeles contrasta con la rigidez del hombre arrodillado, enfatizando la diferencia entre el mundo humano y el celestial.