Sibiryachka Vasily Ivanovich Surikov (1848-1916)
Vasily Ivanovich Surikov – Sibiryachka
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Pintor: Vasily Ivanovich Surikov
El cuadro fue pintado al óleo sobre lienzo en 1909. El cuadro pertenece a la obra tardía de Surikov. El artista pintó mucho sobre temas relacionados con Siberia. Las damas frente al espejo es uno de los temas favoritos de los artistas de distintas épocas. Para ellos fueron una musa y una inspiración. Todos podían encontrar algo especial y ponerlo en el lienzo. Las mujeres rusas siempre han destacado por su belleza y su fuerza, que no podían dejar de excitar el alma de los artistas. El cuadro Sibiryachka de Surikov nos muestra a una verdadera mujer rusa.
Descripción del cuadro "Sibiryanka" de Vasily Surikov.
El cuadro fue pintado al óleo sobre lienzo en 1909.
El cuadro pertenece a la obra tardía de Surikov. El artista pintó mucho sobre temas relacionados con Siberia.
Las damas frente al espejo es uno de los temas favoritos de los artistas de distintas épocas. Para ellos fueron una musa y una inspiración. Todos podían encontrar algo especial y ponerlo en el lienzo. Las mujeres rusas siempre han destacado por su belleza y su fuerza, que no podían dejar de excitar el alma de los artistas.
El cuadro Sibiryachka de Surikov nos muestra a una verdadera mujer rusa. El cuadro está lleno de la admiración del artista por la belleza de la dama siberiana. La dama se mira en el espejo de época, admirando su exuberante y alto pecho, y su espesa y frondosa cabellera.
Todo en su imagen sugiere que está orgullosa de sí misma. La dama de ojos azules escudriña si la tela de seda azul marino le sienta bien y se imagina con su futuro traje.
La chica encarna el ideal de belleza siberiana para el artista, al que cautivó con su magnificencia. No en vano las mujeres rusas han sido consideradas las más bellas a lo largo de los tiempos. Una verdadera dama debía tener un cuerpo exuberante y una piel blanca.
Surikov representó el ambiente acogedor con una combinación de tonos marrones, azul profundo. El fondo oscuro hace que la piel del siberiano sea aún más blanca. Surikov era un maestro de su oficio, lo que se refleja en su capacidad para transmitir la profundidad de la mirada de la chica, la textura de la tela que hace que su lomo sea orgulloso y ligero, y el brillo en el tono rojo de su cabello.
Uno tiene la sensación de que el artista pasaba por allí y vio este tema a través de una ventana o una puerta entreabierta. Entonces cogió un lienzo y unos pinceles y se puso a pintar sin que la señora se diera cuenta. Siguió maniobrando entre la nueva tela y su inimitable imagen.
El cuadro "Sibiryanka" de Surikov ha conquistado el corazón de muchos en el último siglo. Las tonalidades no pegajosas no interfieren con la profundidad y la textura del tema, lo que habla de la maestría de la mano del artista.
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En esta obra, el autor retrata a una mujer joven, posiblemente en un interior doméstico, aunque este se difumina y queda relegado a un fondo abstracto de tonos ocres y marrones. La figura central ocupa casi toda la composición, enfatizando su presencia y la introspección que parece dominarla.
La mujer está envuelta en una tela azul oscura, cuyo drapeado sugiere tanto desnudez parcial como cierta protección o resguardo. Su postura es relajada, pero no carente de dignidad; un brazo se apoya sobre el respaldo de lo que podría ser un sillón, mientras que la otra mano sostiene un espejo pequeño y ovalado.
La mirada de la mujer está dirigida hacia su propio reflejo, aunque no directamente. Parece absorta en una contemplación silenciosa, quizás evaluando su propia imagen o sumida en pensamientos personales. El rostro es robusto, con rasgos definidos y una expresión que oscila entre la melancolía y la aceptación.
El uso de pinceladas sueltas y difusas crea una atmósfera vaporosa y onírica. La luz no incide directamente sobre el personaje, sino que se filtra a través del ambiente, suavizando los contornos y acentuando las texturas.
Subtextos potenciales sugieren un interés en la vanidad femenina y la autopercepción. El espejo, como símbolo clásico, invita a reflexionar sobre la belleza efímera y la búsqueda de identidad. Sin embargo, la actitud serena de la mujer y su mirada introspectiva alejan la obra de una simple representación del narcisismo. Podría interpretarse como un momento de autoexamen, una confrontación con el paso del tiempo o una aceptación de la propia individualidad. La oscuridad del color azul podría simbolizar la profundidad emocional y la complejidad interior del personaje. El fondo indefinido refuerza esta idea, sugiriendo que la verdadera atención se centra en el mundo interno de la mujer, más que en su contexto social o material.