Titian – Diana and Callisto
Ubicación: National Galleries of Scotland, Edinburgh.
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En el primer plano, la figura central es una mujer de porte regio, ataviada con una corona de laureles, que extiende su brazo en un gesto que parece indicar sorpresa o advertencia. Su postura es firme y segura, aunque su expresión denota cierta inquietud. A sus pies, un hombre yacente, aparentemente dormido o inconsciente, se encuentra rodeado por otros personajes que reaccionan con gestos variados: asombro, temor, curiosidad. Un perro, de pelaje oscuro, reposa cerca del hombre, contribuyendo a la sensación de quietud y vulnerabilidad.
A la izquierda, un grupo de mujeres parece estar en movimiento, algunas extendiendo sus brazos hacia arriba como si intentaran alcanzar algo o pedir ayuda. Sus rostros reflejan una mezcla de angustia y resignación. El agua que fluye por el suelo sugiere una atmósfera de inestabilidad y transformación.
En el fondo, se alza una estatua sobre un pedestal, representando a dos figuras masculinas en actitud triunfal. Esta imagen, situada en la parte superior de la composición, contrasta con la escena caótica que se desarrolla en el primer plano, sugiriendo quizás una reflexión sobre el poder, la gloria y la fugacidad de la vida terrenal. A la derecha, un velo translúcido cuelga de unas rocas, añadiendo una capa de misterio y ambigüedad a la composición.
La paleta cromática es rica y vibrante, con predominio de tonos cálidos como el dorado, el ocre y el rojo, que contribuyen a crear una atmósfera sensual y dramática. La luz incide sobre las figuras desde un ángulo oblicuo, acentuando sus volúmenes y creando fuertes contrastes de claroscuro.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con el amor prohibido, la traición, la transformación y el destino. El gesto de la mujer central podría interpretarse como una premonición de un evento trágico que está a punto de ocurrir. La presencia del perro, símbolo de fidelidad y lealtad, contrasta con la atmósfera de engaño y desconfianza que impregna la escena. La estatua en el fondo sugiere una reflexión sobre la vanidad humana y la inevitabilidad del cambio. En general, la pintura evoca un sentimiento de melancolía y fatalismo, invitando al espectador a contemplar las complejidades de la condición humana.