Diego Rodriguez De Silva y Velazquez – Philip IV hunting Wild Boar (La Tela Real)
Ubicación: National Gallery, London.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La composición está organizada en varios planos. En primer término, una multitud de figuras humanas, vestidas con atuendos ricos y variados, participan activamente en la cacería. Se distinguen cazadores a caballo, algunos armados con mosquetes, otros blandiendo lanzas o espadas, todos inmersos en el frenesí del momento. La disposición de estas figuras no es aleatoria; se crea una sensación de profundidad y caos controlado, sugiriendo la magnitud del evento.
El segundo plano está dominado por el terreno accidentado, un paisaje agreste con vegetación densa y colinas que contribuyen a la atmósfera de aventura y desafío. El jabalí, aunque no visible en su totalidad, se percibe como una fuerza indomable, un elemento salvaje que contrasta con la civilización representada por los cazadores.
El cielo, con sus nubes amenazantes, añade dramatismo a la escena. La luz es difusa y variable, creando sombras profundas que acentúan el relieve del terreno y las figuras humanas. La paleta de colores se centra en tonos terrosos, ocres y grises, con toques de rojo y azul en los atuendos de los participantes, lo que contribuye a la sensación de realismo y autenticidad.
Más allá de la representación literal de una cacería, esta pintura parece transmitir un mensaje sobre el poder y la autoridad. La figura central, aunque relegada al fondo, simboliza el control del monarca sobre su reino, manifestado en su capacidad para dominar la naturaleza salvaje. La participación de una corte entera en este evento sugiere la importancia de la caza como ritual político y social, un medio para fortalecer los vínculos entre el gobernante y sus súbditos. La escena evoca también valores asociados a la nobleza: valentía, destreza física y dominio sobre el entorno. El jabalí, por su parte, puede interpretarse como una metáfora de los desafíos que enfrenta el monarca en su gobierno, obstáculos que deben ser superados con fuerza y determinación.