Château de Versailles – Jean Cotelle the elder -- View of the Grove of Domes, baths of Greek Gods in the gardens of Versailles
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La arquitectura circundante es igualmente significativa. Se distinguen estructuras con elementos clásicos: frontones triangulares adornados con esculturas, balaustradas que delimitan el espacio del estanque, y pabellones laterales que sugieren un jardín formalmente diseñado. La simetría es una característica dominante, reforzando la sensación de orden y control inherente a los jardines reales.
En primer plano, se despliega una multitud de figuras humanas, aparentemente disfrutando del entorno. Se trata de personajes vestidos con ropajes que recuerdan a la antigüedad grecorromana: túnicas blancas, drapeados sobre el cuerpo, coronas de flores o laurel. Algunos se bañan en el estanque, otros descansan sobre la hierba, mientras que algunos parecen conversar o simplemente contemplar la fuente. La representación de estas figuras no es realista; más bien, idealizada, con una belleza serena y apacible.
El follaje denso que rodea la estructura arquitectónica contrasta con la claridad del estanque y los pabellones, creando una sensación de profundidad y misterio. Los tonos verdes predominantes en el paisaje se suavizan por la luz tenue, lo que contribuye a la atmósfera onírica de la escena.
Subyacentemente, esta pintura parece explorar temas relacionados con el poder, el placer y la idealización del mundo clásico. El jardín, como espacio artificialmente creado, simboliza el dominio del hombre sobre la naturaleza. La presencia de las figuras mitológicas refuerza la asociación entre el gobernante y los dioses, sugiriendo una legitimidad divina para su autoridad. La escena transmite un mensaje de opulencia y refinamiento, propio de la corte real, donde el arte y la belleza se utilizan como instrumentos de propaganda y exaltación del poder monárquico. La atmósfera general invita a la contemplación y al deleite sensorial, reflejando una visión idealizada de la vida cortesana.