Ivan Konstantinovich Aivazovsky – Calm 1885 18. 5h24
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el centro del cuadro, un buque de vapor avanza dejando tras de sí una estela blanca que se extiende sobre la superficie del agua, creando una línea visual que guía la mirada hacia el horizonte. La embarcación, aunque detallada en su estructura, parece sumergida en la quietud general de la escena, como si navegara en un sueño. A la derecha, otro barco de vela, más pequeño y distante, se vislumbra a contraluz, contribuyendo a la sensación de inmensidad del paisaje.
La luz es el elemento central de esta obra. No es una luz intensa o directa, sino suave y difusa, que baña todo el cuadro con un brillo cálido y uniforme. Esta iluminación favorece la dilución de los contornos y la creación de una atmósfera onírica y contemplativa. La paleta cromática se limita a tonos pastel: rosas, dorados, azules pálidos y grises suaves, reforzando la impresión de calma y tranquilidad.
Más allá de la representación literal del paisaje marino, esta pintura parece sugerir una reflexión sobre el paso del tiempo y la fugacidad de la existencia. El buque de vapor, símbolo de progreso y modernidad, se integra en un entorno natural atemporal, creando una tensión entre lo humano y lo divino. La estela que deja tras de sí podría interpretarse como una metáfora de la vida misma: un rastro efímero que desaparece con el tiempo. La presencia de aves sobrevolando el agua añade un elemento de movimiento sutil a la escena, pero sin perturbar su atmósfera general de quietud y contemplación. En definitiva, se trata de una obra que invita a la introspección y a la reflexión sobre la belleza efímera del mundo natural.