Ivan Konstantinovich Aivazovsky – Night landscape. Venice
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En primer plano, se distingue una góndola, ocupada por una única figura vestida de oscuro, que avanza lentamente sobre el agua. Su silueta es apenas perceptible, contribuyendo a la atmósfera melancólica y misteriosa del conjunto. Más allá, un grupo de barcos de vela se perfila contra el horizonte iluminado, sus mástiles y velas sugiriendo una actividad comercial o marítima.
La línea de costa, densamente poblada de edificios con altas torres y campanarios, define el fondo. La arquitectura es rica en detalles, aunque la oscuridad dificulta su identificación precisa; sin embargo, se intuyen elementos característicos de un estilo arquitectónico veneciano: arcos, cornisas ornamentadas y una verticalidad marcada que enfatiza la grandiosidad del lugar. La luz lunar resalta los contornos de estas estructuras, otorgándoles una presencia fantasmal y casi irreal.
El cielo ocupa una parte considerable de la composición, mostrando una acumulación de nubes densas y oscuras, salpicadas por zonas más claras donde la luz lunar se filtra con mayor intensidad. Esta disposición crea un efecto dramático, acentuando la sensación de quietud y soledad que impregna la escena.
Subtextualmente, la pintura evoca una reflexión sobre el paso del tiempo, la fugacidad de la vida y la persistencia de la memoria. La noche, tradicionalmente asociada con el misterio y lo desconocido, intensifica esta atmósfera introspectiva. La figura solitaria en la góndola podría interpretarse como un símbolo de la soledad humana frente a la inmensidad del universo o la historia. El brillo lunar, aunque luminoso, no disipa completamente la oscuridad, sugiriendo que incluso en los momentos de claridad, siempre existe una sombra latente. La ciudad, con su rica historia y su arquitectura imponente, se presenta como un testigo silencioso de innumerables eventos pasados, invitando a la contemplación y al recuerdo. La escena, en su conjunto, transmite una profunda sensación de nostalgia y melancolía, pero también una cierta belleza serena y atemporal.