Andrei Rublev (1360s - 1430s) -- Deesis order
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El ángel viste una túnica interior blanca, adornada con motivos geométricos dorados que sugieren riqueza y divinidad. Sobre esta base se superpone una capa roja, de textura rugosa y pliegues pronunciados, que acentúa la verticalidad de la figura y le confiere un aire de solemnidad. Las alas, representadas de forma esquemática y con una paleta limitada a tonos grises y negros, se extienden tras él, simbolizando su conexión con el reino celestial.
En primer plano, y casi en contacto con el ángel, se encuentra una imagen ovalada, posiblemente un icono o retrato, que permanece parcialmente oculta por la mano del ángel. Esta imagen es de vital importancia para comprender la escena; parece ser objeto de veneración o intercesión. La forma en que el ángel la sostiene, con delicadeza y respeto, sugiere una profunda reverencia.
La composición se desarrolla sobre un fondo dorado, típico de la iconografía bizantina, que intensifica la luminosidad de la figura angelical y contribuye a crear una atmósfera mística y trascendente. La paleta cromática es sobria: predominan los tonos dorados, rojos, verdes oscuros y blancos, con toques de marrón en el rostro del ángel.
Subtextualmente, esta pintura parece explorar temas como la intercesión divina, la humildad ante lo sagrado y la conexión entre el mundo terrenal y el celestial. La postura inclinada del ángel sugiere una súplica o petición a favor de aquellos que se encuentran representados en la imagen oculta. El rostro sereno pero afligido transmite un sentimiento de empatía y compasión, invitando al espectador a reflexionar sobre su propia relación con lo divino. La técnica pictórica, aunque sencilla, revela una maestría en el manejo del color y la luz, creando una obra de gran impacto emocional y espiritual. La fragmentación visible de la superficie, producto del paso del tiempo, añade un carácter de autenticidad y venerabilidad a la imagen.