Crucifixion
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El cuerpo del crucificado se presenta con una anatomía idealizada, carente de realismo brutal; la musculatura es estilizada y la expresión facial denota sufrimiento pero también una serenidad que sugiere aceptación. La postura es convencional para este tipo de representaciones: los brazos extendidos a lo largo del patíbulo, el torso desnudo expuesto a la mirada del espectador.
En la parte inferior izquierda, tres figuras femeninas se agrupan en un gesto de duelo. La figura central, presumiblemente una madre, inclina su cabeza con profunda tristeza; sus ropajes, de tonos oscuros y ricos, sugieren nobleza y dolor. A su lado, otras dos mujeres, vestidas con velos que cubren sus cabezas, comparten la misma expresión de angustia. La disposición de estas figuras crea una sensación de movimiento descendente, enfatizando el peso del sufrimiento.
A la derecha, un hombre, vestido con túnicas rojizas y ocres, se inclina sobre su mano en un gesto de contemplación o lamento. Su postura es menos dramática que la de las mujeres, pero transmite una profunda melancolía. Un soldado romano, a su lado, sostiene un objeto circular, posiblemente un escudo o un emblema, lo que indica la presencia de la autoridad romana y el contexto histórico del evento.
En la parte superior, sobre el crucifijo, se aprecia una representación de ángeles con expresiones de tristeza y consternación. Su vuelo ascendente sugiere una conexión entre el mundo terrenal y el celestial, implicando una dimensión espiritual en el sufrimiento representado.
La pintura, a pesar de su aparente simplicidad compositiva, encierra múltiples subtextos. La ausencia de detalles realistas y la idealización de las figuras apuntan a un propósito didáctico y devocional más que a una mera representación histórica. El uso del oro no solo resalta la importancia religiosa de la escena, sino que también simboliza la divinidad y la esperanza en medio del sufrimiento. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía emocional: el dolor maternal es el más intenso, seguido por la contemplación melancólica y la fría presencia de la autoridad romana. En conjunto, la obra invita a la reflexión sobre temas universales como el sacrificio, la redención y la compasión.