La contribución de Johann Sebastian Bach a la armonía musical
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Johann Sebastian Bach (1685-1750) realizó una contribución fundamental al desarrollo de la armonía musical, definiendo el rumbo de la música de Europa Occidental durante los siglos venideros. Su trabajo con los sistemas tonales, el cromatismo, las modulaciones y las relaciones funcionales entre los acordes sentó las bases para toda la práctica musical posterior. La trascendencia de las innovaciones de Bach se extiende mucho más allá del Barroco.
El lenguaje armónico de la época barroca anterior a Bach
A principios del siglo XVIII, la música europea se encontraba en el umbral del sistema tonal mayor-menor. El sistema modal que había dominado la música renacentista fue dando paso gradualmente a nuevos principios de organización tonal. Compositores de generaciones anteriores, como Girolamo Frescobaldi y Dietrich Buxtehude, experimentaron con progresiones armónicas y relaciones tonales.
Sin embargo, el lenguaje armónico de la época seguía limitado por varios factores. El temperamento desigual que dominaba la afinación de los instrumentos de teclado hacía que algunas teclas fueran prácticamente inutilizables. El sistema de temperamento de tonos medios garantizaba un sonido claro para las terceras en las tonalidades más comunes, pero las teclas distantes sonaban desafinadas.
La comprensión teórica de la armonía también estaba en sus inicios. El sistema de bajo digital, ampliamente utilizado, describía las armonías verticales, pero no explicaba la lógica de su progresión. El concepto de armonía funcional, donde los acordes se organizan en torno a una nota tónica, una dominante y una subdominante, aún no se había formulado teóricamente.
El clave bien temperado y la revolución de la afinación
El logro armónico más famoso de Bach fueron los dos volúmenes de El clave bien temperado (1722 y 1742). Cada volumen contiene 24 preludios y fugas, uno en cada tonalidad mayor y menor. Esta colección demostró el potencial de un nuevo sistema de temperamento que permitía el uso de las doce tonalidades sin necesidad de afinar el instrumento.
El título de la pieza hace referencia al sistema de afinación que Bach denominó «buen temperamento». Este no era un temperamento igual en el sentido moderno, establecido finalmente en el siglo XX. El buen temperamento representaba un equilibrio entre la pureza de los intervalos y la capacidad de modular en cualquier tonalidad. Cada tonalidad conservaba su propio carácter distintivo, su propio «color».
La investigación moderna demuestra que Bach afinaba sus instrumentos él mismo y no estaba satisfecho con la afinación de otros músicos. Su sistema permitía la modulación en tonalidades distantes de forma casi imperceptible para los oyentes. Todas las terceras mayores de su sistema eran más agudas que las terceras puras, requisito indispensable para un sonido aceptable en todas las tonalidades.
El Clave Bien Temperado abrió nuevos horizontes para el desarrollo armónico. Los compositores tenían libertad para usar modulaciones cromáticas y sustituciones enarmónicas. El plano tonal de una obra ya no se limitaba a tonalidades estrechamente relacionadas. Bach demostró que cada tonalidad posee un carácter único y puede tener fines expresivos.
Desarrollo de la armonía cromática
Bach amplió el uso de los acordes cromáticos, transformándolos de elementos raros y coloridos en parte integral del lenguaje armónico. Empleó sistemáticamente los acordes alterados, la sexta napolitana y los acordes de sexta aumentada. El cromatismo en la música de Bach no solo cumple una función ornamental, sino también constructiva y expresiva.
La sexta napolitana, una tríada mayor en un segundo grado rebajado en primera inversión, aparece con frecuencia en las obras de Bach. Este acorde crea una tensión especial debido a su grado rebajado y suele resolverse en la dominante o en su inversión. Bach utilizó la sexta napolitana no solo en menor, donde resulta más natural, sino también en mayor, creando dramáticos giros armónicos.
El compositor también hizo un uso extensivo de acordes de sexta aumentada en tres variantes: italiana, francesa y alemana. El característico intervalo de sexta aumentada, entre la sexta bemol y la cuarta elevada, se resolvía hacia afuera, en una octava, en la dominante. Estos acordes permitían poderosas construcciones de preacorde y potenciaban la atracción hacia la tónica.
Las notas de paso cromáticas y auxiliares de Bach suelen formar consonancias temporales que se perciben como acordes independientes. El movimiento lineal de las voces genera complejos armónicos difíciles de explicar desde la perspectiva de la teoría de acordes. Esto demuestra la profunda integración de las dimensiones horizontales y verticales de la música en el estilo de Bach.
La modulación como principio formador de estructuras
El arte de la modulación de Bach alcanzó cotas sin precedentes. La transición de una tonalidad a otra dejó de ser un recurso técnico para convertirse en una poderosa herramienta de la dramaturgia musical. Bach moduló no solo tonalidades relacionadas con una quinta o una tercera de diferencia, sino también con otras más distantes, creando audaces planes armónicos.
En sus fugas, el plan de modulación suele coincidir con la estructura formativa. La exposición establece la tonalidad principal, las secciones de desarrollo exploran las tonalidades secundarias y la recapitulación devuelve la música a su núcleo original. Los interludios entre las presentaciones del tema sirven como transiciones de modulación, donde la armonía es más fluida e inestable.
La técnica de modulación de Bach se distingue por su naturalidad y lógica. Empleó diversos tipos de modulación: gradual mediante un acorde común, enarmónica mediante una reinterpretación de la consonancia, y súbita e improvisada. Cada tipo cumplía fines artísticos específicos. La modulación gradual creaba un desarrollo suave, mientras que la súbita creaba un efecto de sorpresa.
La gama de relaciones tonales en la música de Bach es impresionante. Podía modular a una tonalidad a un tritono de distancia, algo considerado extremadamente inusual para su época. Modulaciones a la dominante menor, a la mayor paralela o a la menor mediante, a la tonalidad homónima, todas ellas se encuentran en sus obras. El plano tonal se convirtió en la base arquitectónica de la composición.
Armonía funcional y progresiones de acordes
Aunque la teoría de la armonía funcional se formuló posteriormente, en las obras de Jean-Philippe Rameau y sus seguidores, fue la música de Bach la que demostró una comprensión madura de las relaciones funcionales. Las funciones tónica, dominante y subdominante constituyen la base de su lenguaje armónico. Bach comprendió intuitivamente la lógica de las tendencias funcionales mucho antes de que se describieran teóricamente.
En Bach, la dominante siempre tiende hacia la tónica, creando un movimiento direccional. El acorde de séptima del quinto grado, con su tritono disonante, exige resolución. La nota principal gravita hacia arriba un semitono, mientras que la séptima del acorde gravita hacia abajo. Bach utilizó esta gravitación para crear tensión y su resolución, que constituye la base de la dramaturgia musical de la música tonal.
La función subdominante, representada por el cuarto grado y sus sustitutos, crea un precursor de la dominante. La clásica secuencia TSDT, que subyace a innumerables cadencias, fue expresada de forma muy diversa por Bach. Varió este esquema, sustituyendo acordes por sus sustitutos, utilizando inversiones y añadiendo armonías de paso.
Bach hizo un uso extensivo de acordes interrumpidos, donde, en lugar de la tónica esperada, suena un acorde diferente después de la dominante. Generalmente, este era el sexto grado, pero el compositor también experimentó con otras variaciones. El acorde interrumpido permitía un desarrollo prolongado, evitando una interrupción prematura de la tónica. Creaba un efecto de expectativa frustrada, enriqueciendo la narrativa musical.
Las progresiones de acordes de Bach suelen basarse en secuencias. La repetición de la fórmula armónica en diferentes grados creaba la energía del movimiento hacia adelante. Progresiones de quintas descendentes, progresiones de segundas ascendentes, diversos tipos de circulaciones alrededor del círculo de cuartas: todo esto encontró su lugar en la práctica de Bach.
Los corales y el arte del canto a cuatro voces
Los aproximadamente 370 arreglos corales de Bach constituyen una enciclopedia de la práctica armónica barroca. Estas armonizaciones a cuatro voces de corales protestantes cumplían fines litúrgicos, pero a la vez demostraban la máxima maestría en la conducción de voces y la armonía. Los corales de Bach se convirtieron en la base de la enseñanza de la armonía durante varios siglos.
Los principios de conducción vocal implementados en los corales combinan la fluidez del movimiento melódico con la riqueza de la armonía. Cada voz constituye una línea melódica significativa, no un simple relleno de acordes. Se evitan las quintas y octavas paralelas prohibidas, y se prefiere el movimiento opuesto de las voces exteriores. Los saltos se resuelven mediante el movimiento opuesto.
El lenguaje armónico de los corales se distingue por su expresividad y diversidad. Bach empleó una amplia paleta de acordes: tríadas diatónicas y acordes de séptima, alteraciones cromáticas, suspensiones, armonías de paso y auxiliares. Cada frase concluye con una cadencia, que puede ser plena o media, auténtica o plagal. La variedad de cadencias crea una atmósfera musical natural.
Bach prestó especial atención a la conexión entre la armonía y el texto. Los motivos cromáticos a menudo ilustran palabras sobre el sufrimiento, la muerte o el pecado. Los acordes mayores, marcados por su intensidad, acompañan referencias a la alegría y la salvación. Los giros armónicos inesperados resaltan momentos importantes del texto. Esta conexión entre la música y las palabras, conocida como Figurenlehre, fue una parte importante de la tradición musical alemana.
Un análisis estadístico de los corales de Bach revela una alta frecuencia de ciertos patrones armónicos. Los más comunes son DT, SD y las cadencias interrumpidas D-VI. La frecuencia de uso de los distintos acordes es desigual: la tónica y la dominante son las más comunes, mientras que el tercer grado es menos común. Estos patrones reflejan la jerarquía de funciones en el sistema tonal.
Contrapunto y armonía en la unidad
La singularidad del enfoque de Bach hacia la armonía reside en su inseparable conexión con el contrapunto. En Bach, la armonía nace de la interacción polifónica de las voces, no al revés. Cada voz posee su propia línea melódica, y su sonido simultáneo crea verticales armónicas. Esto distingue fundamentalmente el estilo de Bach de la escritura homofónico-armónica.
En las fugas, la dimensión horizontal predomina sobre la vertical. Tema, respuesta, contrapuntos, interludios: todas son formaciones principalmente melódicas. Sin embargo, su combinación genera una progresión de acordes consistente. Bach controló magistralmente ambas dimensiones simultáneamente, creando una música impecable tanto polifónica como armónicamente.
La técnica del contrapunto invertible permitía el intercambio de voces sin alterar la corrección armónica. Bach utilizó el contrapunto invertible en octavas, duodécimas y decimales. Esto requería una planificación cuidadosa de las relaciones interválicas entre las voces. Las imperfecciones armónicas en el intercambio de voces se eliminaron en la etapa compositiva.
La técnica imitativa también está vinculada a la armonía. La respuesta tonal en una fuga, transpuesta por una quinta, crea una modulación a la tonalidad de la dominante. La respuesta real preserva las relaciones interválicas precisas del tema. La elección entre la respuesta tonal y la real se determinó por consideraciones armónicas: la respuesta tonal mantenía la estabilidad tonal, mientras que la respuesta real creaba relaciones tonales más distantes.
La combinación de varios temas en fugas dobles y triples requería compatibilidad armónica entre ellos. Bach compuso los temas de forma que formaran las voces correctas en cualquier combinación. Esto demuestra su dominio magistral de los aspectos melódicos y armónicos de la composición.
El arte de la fuga y los experimentos armónicos
"El Arte de la Fuga", la obra final e inacabada de Bach, es la cumbre del arte polifónico. Catorce fugas y cuatro cánones sobre un mismo tema exploran todas las posibilidades de la técnica contrapuntística. Pero también es un ejemplo notable de maestría armónica, donde las construcciones polifónicas más complejas no violan la lógica del desarrollo armónico.
El tema principal de la obra, sencillo y flexible, permite una amplia variedad de armonizaciones. En diferentes fugas, aparece en diversos contextos armónicos. Bach demuestra cómo una misma melodía puede sustentar diversas funciones armónicas. El tema puede servir como tónica, dominante o armonía de paso.
Las fugas especulares, donde la música suena idéntica al reflejarse verticalmente, requieren cálculos armónicos especiales. Los acordes deben mantenerse correctos incluso al invertir los intervalos. Una tercera que se convierte en una sexta, una quinta que se convierte en una cuarta: todas estas transformaciones deben crear armonías aceptables. Bach resolvió este problema brillantemente.
El ritmo armónico en "El Arte de la Fuga" varía de lento a muy rápido. En algunas fugas, los cambios de acordes ocurren una vez por compás, mientras que en otras, ocurren varias veces por compás. La aceleración del ritmo armónico crea una creciente sensación de tensión. Antes de las cadencias finales, el ritmo armónico suele acelerarse, creando una sensación de rápido progreso hacia la meta.
El cromatismo se utiliza con especial sofisticación en esta pieza. Los contrapuntos cromáticos crean armonías ácidas. Las modulaciones en tonalidades distantes se logran mediante cadenas de acordes cromáticos. Los acordes de séptima disminuida aparecen en los clímax, creando una intensa tensión.
"Ofrenda Musical" y el Tema Real
La "Ofrenda Musical" de 1747, compuesta sobre el tema del rey prusiano Federico el Grande, demuestra otra faceta de la maestría armónica de Bach. En ella, el compositor trabaja con un material específico, el tema real, que es en sí mismo armónicamente inusual. El tema contiene movimientos cromáticos y abarca una amplia gama, creando posibilidades armónicas únicas.
Las fugas a tres y seis voces sobre este tema muestran diferentes enfoques para su armonización. En la fuga a tres voces, la armonía es transparente y las relaciones funcionales, claras. En la fuga a seis voces, la densa textura crea ricos complejos armónicos. Una multitud de sonidos de paso y auxiliares enriquecen la paleta armónica.
Los cánones de "La Ofrenda Musical" exploran las posibilidades armónicas de la técnica imitativa. El canon infinito, donde el final se conecta con el principio mediante modulación, es particularmente interesante. Cada repetición del tema se interpreta en una nueva tonalidad, alejándose gradualmente del original. Luego se produce una sustitución enarmónica y la música regresa al principio.
La Sonata en Trío de este ciclo demuestra un estilo galante con su textura homofónica y armonía transparente. En ella, Bach demuestra su dominio del lenguaje musical de su época. Las elegantes frases melódicas se apoyan en sencillas progresiones de acordes. El ritmo armónico es más regular y las cadencias, más predecibles.
Música instrumental y estructuras armónicas
Las suites para teclado, partitas y conciertos de Bach demuestran principios armónicos en diversos contextos de género. Las piezas de danza se basan en patrones armónicos claros vinculados a la métrica y el ritmo de la danza. Allemande, courante, zarabanda, giga: cada danza posee sus propias características armónicas distintivas.
La zarabanda, con su ritmo lento, permite que la armonía se desarrolle con el tiempo. Bach utiliza acordes ricos, suspensiones y cromatismo. El ritmo armónico se ralentiza, permitiendo que se escuchen todos los matices de la voz. Las zarabandas suelen presentar los giros armónicos más audaces del ciclo.
La giga, con su movimiento rápido y textura fugal, presenta un contraste. Aquí, la armonía es fluida y las modulaciones sensibles a la frecuencia. La polifonía imitativa crea una textura transparente, donde las funciones armónicas son claramente discernibles. El final del ciclo suele volver a la tonalidad principal, afirmando la tónica en los compases finales.
Los conciertos para teclado, violín y otros instrumentos utilizan la armonía para crear la forma. El contraste entre el tutti y el solo suele enfatizarse mediante medios armónicos. El tutti establece la tonalidad con cadencias completas, mientras que el solo modula en tonalidades secundarias. El regreso del ritornello trae consigo un retorno a la tonalidad principal.
La forma del movimiento de concierto se basa en la alternancia de secciones tonalmente estables e inestables. La exposición establece la tonalidad principal, el desarrollo explora otras tonalidades y la repetición restaura la estabilidad. Esta estructura se basa en relaciones armónicas, en la interacción entre estabilidad e inestabilidad.
Influencia en la teoría musical
Aunque Bach no dejó tratados sobre teoría musical, su práctica compositiva tuvo una profunda influencia en el desarrollo de la teoría musical. Jean-Philippe Rameau, quien desarrolló la primera teoría sistemática de la armonía, analizó la música de sus contemporáneos, incluyendo a Bach. Los conceptos de armonía funcional, bajo fundamental e inversión de acordes se desarrollaron a partir de la música barroca.
En el siglo XIX, Heinrich Schenker desarrolló una teoría de niveles estructurales, analizando principalmente la música de Bach y Beethoven. Schenker demostró que bajo la superficie de las progresiones armónicas se encuentran estructuras más profundas basadas en la prolongación de la tónica. Su teoría explica cómo interactúan el contrapunto y la armonía en diferentes niveles de la composición.
Los corales de Bach se han convertido en la base de la enseñanza de la armonía en conservatorios de todo el mundo. Analizarlos nos ayuda a comprender los principios de la conducción de voces, las relaciones funcionales de los acordes y las cadencias. Muchos libros de texto de armonía se basan en ejemplos de los corales de Bach.
El análisis computacional de la música de Bach reveló patrones que no siempre son evidentes para la percepción auditiva. Se estudiaron las estadísticas de las progresiones de acordes, las frecuencias de modulación y la distribución de disonancias mediante métodos de análisis digital. Los resultados confirman la naturaleza sistemática de la práctica armónica de Bach.
Impacto en los compositores de épocas posteriores
Mozart, tras conocer la música de Bach en casa del barón van Swieten en Viena, quedó profundamente conmovido. Copió las fugas de Bach y estudió su estructura. La influencia de Bach se percibe en las últimas sinfonías y cuartetos de Mozart, donde la polifonía cobra mayor protagonismo. El final de «Júpiter», la Sinfonía n.º 41, es una grandiosa fuga en cinco temas.
Beethoven tocó el Clave Bien Temperado durante toda su vida, considerándolo su Biblia musical. Sus últimos cuartetos y sonatas contienen fugas que combinan la técnica polifónica con la armonía romántica. La Gran Fuga para Cuarteto de Cuerdas, Opus 133, representa un intento de combinar el contrapunto de Bach con el estilo dramático de Beethoven.
Chopin estudió los preludios y fugas de Bach con sus alumnos. Sus propios preludios, el opus 28, aunque escritos en estilo romántico, siguen el principio de Bach: una pieza en cada tonalidad. La armonía cromática de Chopin desarrolla en gran medida las invenciones de Bach.
Brahms, uno de los grandes maestros de la técnica de variación, se inspiró constantemente en el legado de Bach. Sus "Variaciones Händel" y "Variaciones Paganini" demuestran un dominio de la polifonía y la armonía en el espíritu de Bach. El final de su Cuarta Sinfonía, la pasacalle, hace referencia directa a las formas polifónicas de Bach.
En el siglo XX, compositores de diversos movimientos reconocieron la influencia de Bach. Stravinsky, en su período neoclásico, recurrió a los modelos bachianos. Schoenberg consideró a Bach el primer compositor en pensar en doce tonos, aunque dentro de los límites de la tonalidad. Paul Hindemith desarrolló una teoría de la armonía basada en los principios acústicos que encontró en la música de Bach.
Investigación de la armonía de Bach mediante métodos modernos
La musicología moderna utiliza métodos informáticos para analizar el lenguaje armónico de Bach. Las bases de datos que contienen todas las notas de cientos de obras de Bach permiten el análisis estadístico de patrones. El análisis de las progresiones de acordes en corales ha demostrado que Bach siguió ciertas reglas con un alto grado de coherencia.
El análisis de redes de progresiones armónicas reveló que la música de Bach exhibe las propiedades de invariancia de escala características de los sistemas complejos. Esto significa que los patrones estructurales se repiten en diferentes niveles de organización. Las progresiones de acordes locales están vinculadas al plan tonal global de la obra.
Un estudio de las fluctuaciones de 1/f en la música de Bach reveló que los patrones de consonancia siguen leyes universales. Bach se erigió como el compositor cuya música exhibe el mayor grado de orden armónico de todos los maestros estudiados, lo que confirma su estatus como el «padre de la armonía».
El aprendizaje automático se utiliza para armonizar automáticamente melodías al estilo de Bach. Se entrenan redes neuronales con los corales de Bach, aprendiendo las reglas de conducción de voces y las progresiones armónicas. Los resultados muestran que el estilo de Bach puede formalizarse hasta el punto de permitir su imitación por computadora. Sin embargo, el genio creativo del compositor sigue siendo inimitable.
Obras de órgano y potencia armónica
La música para órgano de Bach presenta la armonía en su forma más monumental. La textura polifónica del instrumento, las posibilidades de registro y el pedal permitieron la creación de potentes efectos armónicos. Toccatas, fantasías y preludios para órgano demuestran el dominio de Bach del espacio armónico.
La Tocata y Fuga en Re menor (BWV 565), una de las obras para órgano más famosas, comienza con un gesto retórico: una figura descendente que perfila la armonía de la tónica mediante un arpegio de un acorde de séptima disminuida. El desarrollo posterior es rico en cromatismo, modulaciones inesperadas y acordes disminuidos. La armonía sirve como medio para crear tensión dramática.
Los preludios corales para órgano son arreglos de corales protestantes. La melodía del coral la interpreta una sola voz, generalmente la soprano, mientras que las demás voces crean el ambiente armónico y contrapuntístico. Bach escribió alrededor de doscientos preludios de este tipo, cada uno de los cuales representa una solución única a un problema armónico.
En su "Libro de Órgano" (Orgelbüchlein), Bach exploró sistemáticamente las posibilidades del preludio coral. Presenta una variedad de texturas, desde la composición más simple a cuatro voces hasta las estructuras polifónicas más complejas. La armonía cumple una función expresiva, ilustrando el contenido del coral. Las disonancias enfatizan las palabras sobre el sufrimiento, mientras que las consonancias, las de la alegría.
La Passacaglia en do menor, BWV 582, demuestra las posibilidades armónicas de la forma de variación. El tema del bajo se repite veinte veces, cada vez con una nueva armonización y tratamiento textural. El ingenio armónico de Bach es asombroso: del tema más simple, extrae una variedad infinita. Las modulaciones enriquecen la forma, y el retorno a la tónica aporta una sensación de completitud.
Música vocal y drama armónico
Las cantatas, pasiones y oratorios de Bach emplean la armonía con fines dramáticos. Los recitativos, con su armonía fluida, reflejan el significado del texto. Los acordes inesperados enfatizan palabras importantes. Las modulaciones en tonalidades distantes ilustran emociones intensas.
En la Pasión según San Mateo, las armonías cromáticas acompañan momentos de profunda tristeza. El coro «Kommt, ihr Töchter» abre la obra con potentes masas armónicas. El diálogo entre los dos coros crea un efecto estereofónico, realzado por la armonía. Los acordes se suceden en cascada de un coro a otro, creando profundidad espacial.
El aria de alto "Erbarme dich" (El mal de alguien) ejemplifica una profunda expresividad lograda con medios sencillos. La armonía se mueve lentamente, cada acorde cuidadosamente definido. Las notas cromáticas de paso crean una acidez. Las resoluciones se retrasan, intensificando la tensión. La música expresa una tristeza desbordante.
En su Misa en si menor, Bach aprovechó toda la riqueza de su lenguaje armónico. Desde los giros modales arcaicos del Kyrie hasta las armonías modernas y galantes de algunas arias, todo encuentra su lugar en esta grandiosa obra. El simbolismo numérico, el significado teológico de las tonalidades y las figuras retóricas se entrelazan en una estructura sumamente compleja.
La importancia pedagógica de la armonía de Bach
Las "Invenciones" y la "Sinfonía" para piano se concibieron como piezas educativas para la enseñanza de la polifonía y la armonía. Bach escribió un prefacio explicando los objetivos pedagógicos: enseñar armonías puras a dos y tres voces, desarrollar el gusto por la composición y lograr un estilo interpretativo melodioso. Estas obras se siguen utilizando en la educación musical actual.
Cada invención plantea un desafío técnico y musical específico. La polifonía imitativa se combina con una estructura armónica clara. El estudiante domina simultáneamente los principios del contrapunto y la armonía. El desarrollo del pensamiento musical se produce mediante la aplicación práctica de los principios de Bach.
Las «Suites Francesas», las «Suites Inglesas» y las partitas también cumplían una función didáctica. Bach enseñaba sistemáticamente géneros de danza, cada uno con sus propias características armónicas. Los estudiantes eran expuestos a una diversidad de caracteres musicales, que dominaban mediante el estudio de composiciones específicas.
Un sistema de educación musical basado en el estudio de la música de Bach se ha extendido por todo el mundo. Los conservatorios utilizan las obras de Bach en todas las etapas educativas. Desde los minuetos más sencillos hasta las Variaciones Goldberg, el camino del músico pasa por dominar el legado de Bach.
La armonía de Bach en una perspectiva moderna
Los compositores contemporáneos siguen inspirándose en los principios de armonía de Bach. El minimalismo de Philip Glass y Steve Reich utiliza los principios del zumbido y el movimiento armónico lento presentes en Bach. Los músicos de jazz estudian las progresiones armónicas de Bach, considerándolas una fuente de improvisación.
Los movimientos neoclásicos del siglo XX se inspiraron conscientemente en los modelos de Bach. El concepto de «regreso a Bach» significó un retorno a la claridad de las funciones armónicas, la lógica de la conducción de voces y la armonía arquitectónica de la forma. Tras los experimentos de la vanguardia, muchos compositores buscaron apoyo en los principios clásicos.
La música electrónica y la composición por computadora también se nutren del legado de Bach. La composición algorítmica se basa en la formalización de las reglas que Bach aplicaba intuitivamente. Los fractales y las estructuras autosimilares presentes en la música de Bach inspiran a los creadores de nueva música.
El lenguaje armónico de Bach se mantiene vibrante y relevante casi tres siglos después de su muerte. Sus principios demuestran universalidad, aplicable a una amplia variedad de estilos musicales. El equilibrio entre las dimensiones horizontales y verticales que logró constituye un ideal para compositores de todos los tiempos.
La línea de bajo como base armónica
La voz de bajo desempeña un papel especial en la armonía de Bach, sirviendo como base de toda la estructura armónica. Bach heredó la práctica del bajo continuo, donde la línea de bajo definía la armonía y los números indicaban los intervalos de las voces agudas. Sin embargo, desarrolló este sistema hasta alcanzar una perfección sin precedentes, transformando el bajo en una voz melódica plenamente desarrollada.
Las líneas de bajo de Bach se distinguen por su expresividad y movimiento lógico. No se limitan a marcar las fundamentales de los acordes, sino que crean su propia línea melódica, que puede interpretarse de forma independiente como una composición independiente. Saltos de intervalos significativos se alternan con movimientos suaves y escalonados. Los movimientos cromáticos del bajo crean una expresividad especial.
En las obras para órgano, la parte de pedal suele contener notas sostenidas (puntos de órgano) sobre las cuales se desarrolla una armonía compleja en las voces agudas. El punto de órgano tónico establece la tonalidad principal, mientras que la dominante crea tensión antes de la resolución. Bach empleó esta técnica con maestría, creando construcciones a gran escala sobre una sola nota grave.
Las progresiones de bajo ascendentes son menos comunes que las descendentes debido a las propiedades acústicas del sonido. Las progresiones descendentes en quintas o cuartas suenan más naturales y crean una sensación de lógica armónica. Bach comprendió estos patrones y los utilizó para crear movimiento direccional en la música.
En las piezas de danza, la línea de bajo suele definir el carácter del baile. Los pasos rítmicos de la zarabanda, el bajo saltón de la bourrée, el movimiento fluido de la courante: todo se expresa en el patrón de la voz de bajo. Aquí, la armonía está estrechamente ligada al ritmo y la métrica, creando unidad en la imagen de la danza.
Bach y sus contemporáneos
Una comparación del lenguaje armónico de Bach con el de sus contemporáneos revela tanto características comunes de la época como idiosincrasias individuales. George Frideric Handel, casi de la misma edad que Bach, utilizaba una armonía más simple y directa. Su música estaba dirigida a un público general, lo que requería mayor accesibilidad a los recursos armónicos.
En sus sonatas para teclado, Domenico Scarlatti empleó audaces giros armónicos que anticiparon la era clásica. Sus modulaciones son a veces más inesperadas que las de Bach, pero menos sistemáticas. Scarlatti experimentó con la armonía intuitivamente, mientras que Bach se basó en una profunda comprensión del sistema tonal.
Los clavecinistas franceses François Couperin y Jean-Philippe Rameau desarrollaron el estilo galante, con sus elegantes melodías y su armonía transparente. Rameau, teórico, sistematizó los principios de armonía que Bach plasmó en su práctica compositiva. La música francesa se inclinaba hacia la ornamentación y la elegancia, mientras que la alemana se inclinaba hacia la complejidad polifónica.
Compositores italianos como Antonio Vivaldi y Arcangelo Corelli crearon el estilo de concierto con sus claras estructuras armónicas. La forma ritornello del concierto se basa en la alternancia de tutti tonalmente estables y solos modulados. Bach adoptó estos principios, pero los dotó de un contenido polifónico más rico.
Telemann, el compositor más prolífico de la época, compuso en una variedad de estilos nacionales. Su armonía es más convencional que la de Bach, pero se distingue por su diversidad, incorporando elementos franceses, italianos y polacos. Bach sintetizó diversas tradiciones nacionales en un único lenguaje universal.
La disonancia y su resolución
El tratamiento que Bach da a la disonancia sigue las estrictas reglas del contrapunto, pero las aplica con extraordinario ingenio. Las suspensiones, uno de los principales tipos de disonancia, se utilizan para crear tensión armónica. El sonido disonante se prepara en el acorde precedente, se suspende durante un cambio de armonía y finalmente se resuelve un tono más abajo.
Las disonancias pasajeras surgen del movimiento melódico de la voz entre las notas del acorde. Bach utilizó notas pasajeras no solo diatónicas, sino también cromáticas, creando verticales nítidas. Una conducción de voces fluida justifica cualquier disonancia si surge naturalmente del movimiento lineal.
Las notas subsidiarias que rodean la nota fundamental, ya sea por encima o por debajo, también generan disonancia. Las notas subsidiarias dobles, donde dos voces se desvían simultáneamente de las notas fundamentales, crean consonancias particularmente complejas. Bach utilizó con audacia estas combinaciones, basándose en la lógica de la conducción de voces.
Los acordes de séptima y novena, disonantes por naturaleza, requieren resolución. El acorde de séptima dominante resuelve en la tónica con un movimiento característico de voces: la tercera y la séptima convergen, formando la tercera de la tónica. El acorde de séptima disminuida puede resolver en varios acordes, lo que lo convierte en una herramienta de modulación versátil.
El desarrollo y la resolución de la disonancia determinan la dirección temporal de la música. La disonancia no puede continuar indefinidamente; requiere resolverse en consonancia. Esto crea una dinámica de tensión y relajación que constituye la base de la dramaturgia musical. Bach manipuló magistralmente esta dinámica en todos los niveles de su composición.
La dimensión rítmica de la armonía
El ritmo armónico — la frecuencia de los cambios de acordes — es un aspecto crucial de la música de Bach. En diferentes partes del ciclo, en diferentes secciones de la forma, el ritmo armónico varía, creando un desarrollo dinámico. Un ritmo armónico lento caracteriza las secciones tranquilas, mientras que uno rápido marca los clímax.
En los corales, la armonía suele cambiar en cada tiempo del compás, creando un movimiento mesurado. Sin embargo, en las construcciones precorales, el ritmo armónico se acelera y los acordes vibran con mayor rapidez, creando una sensación de cadencia. Esta técnica intensifica la sensación de proximidad a la resolución.
En las fugas rápidas, la armonía puede cambiar con relativa lentitud, ya que la atención se centra en la interacción polifónica de los temas. Los apoyos armónicos se encuentran separados por varios compases. Las armonías intermedias surgen como resultado del movimiento contrapuntístico, sin formar funciones armónicas independientes.
El ritmo sincopado puede influir en la percepción de la armonía. Los acentos en tiempos débiles crean una sensación de inestabilidad, que se ve reforzada por acordes inestables. Bach utilizó recursos rítmicos para reforzar los efectos armónicos, creando una síntesis de diversos parámetros musicales.
Las paradas en el movimiento, llamadas calderones, suelen ubicarse en puntos armónicamente estables. Las cadencias en los corales se marcan mediante calderones, que permiten percibir la resolución armónica. La organización temporal está estrechamente ligada a la estructura armónica.
Pintura tonal y afectos
El concepto de figuras retóricas musicales (Figurenlehre) sugería una conexión entre los giros musicales y emociones o conceptos específicos. Bach empleó sistemáticamente medios armónicos para expresar ideas extramusicales. El cromatismo se asociaba con el sufrimiento, el diatonismo con la alegría y la claridad.
Las líneas cromáticas descendentes representan tradicionalmente el dolor, la lamentación y la muerte. El passus duriusculus, una progresión cromática de cuatro notas, se encuentra en contextos de duelo. Bach utilizó esta figura en su Pasión, cantatas basadas en textos sobre la muerte y el sufrimiento, creando un símbolo reconocible del dolor.
Las secuencias ascendentes representaban la ascensión, la resurrección y el éxtasis. Los brillantes acordes mayores, tras las secciones menores, simbolizaban la transición de la oscuridad a la luz, de la desesperación a la esperanza. La modulación de menor a mayor paralela creaba una sensación de iluminación.
Los acordes de séptima disminuida, con su sonido tenso, se utilizaban en momentos de extrema tensión, terror y confusión. En los recitativos de la Pasión, enfatizan las palabras dramáticas. La aparición repentina de un acorde de séptima disminuida crea un efecto impactante.
Las tonalidades también tenían significados simbólicos. Re mayor se consideraba una tonalidad festiva y solemne, mientras que Sol menor se consideraba triste y concentrada. Bach tuvo en cuenta estas asociaciones al elegir la tonalidad para una obra en particular. El simbolismo de las tonalidades formaba parte del sistema retórico de la música barroca.
Transformaciones enarmónicas
La enarmónica — la reinterpretación de una nota o acorde en una tonalidad diferente — proporcionó un poderoso medio para lograr modulaciones inesperadas. Un acorde de séptima disminuida, compuesto por terceras menores, podía interpretarse en cuatro tonalidades diferentes. Cada nota del acorde podía ser una nota principal, gravitando hacia la tónica.
Bach utilizó la enarmónica para crear cadenas de modulación que conducían a tonalidades distantes. Una nota escrita como sostenida se reinterpreta como bemol, y la música se encuentra en un reino tonal completamente nuevo. Estas transformaciones crearon un efecto mágico, un transporte instantáneo a un espacio armónico diferente.
La tríada aumentada, que divide la octava en tres partes iguales, también permite interpretaciones enarmónicas. Cada nota puede ser una quinta en la tonalidad, separada por una tercera mayor. Bach rara vez utilizó tríadas aumentadas como acordes independientes, pero las alteraciones cromáticas crearon su fugaz aparición.
Las modulaciones enarmónicas requerían un buen temperamento. En el sistema de temperamento de tono medio, las notas enarmónicamente iguales diferían en altura. Una nota sostenida era más grave que su correspondiente nota bemol. El sistema de buen temperamento de Bach suavizó estas diferencias, haciendo que la modulación enarmónica fuera prácticamente viable.
La comprensión teórica de los enarmónicos llegó más tarde, en las obras del siglo XIX. Pero Bach los empleó en la práctica, basándose en la experiencia auditiva y la intuición. Sus modulaciones enarmónicas anticiparon la audacia armónica de los románticos.
Secuencias y patrones armónicos
La secuencia — la repetición de una frase musical en una altura diferente — es un principio universal del desarrollo musical. Bach utilizó magistralmente las secuencias para crear un movimiento dinámico y progresivo. Las secuencias armónicas se basan en la repetición de una progresión de acordes en diferentes alturas.
Una secuencia de quintas descendentes, donde cada acorde es la dominante del siguiente, crea un movimiento potente y direccional. La secuencia puede abarcar todo el círculo de quintas, volviendo gradualmente a la tonalidad original. Este patrón aparece con frecuencia en la música de Bach, especialmente en las secciones de desarrollo.
Una secuencia ascendente segundo a segundo crea una acumulación, un efecto ascendente. Cada repetición suena más aguda que la anterior, acumulando energía. Bach usaba este tipo de secuencia para crear clímax. Al llegar a la cúspide, la música suele resolverse descendentemente, liberando la tensión acumulada.
Los patrones armónicos — progresiones de acordes estándar del Barroco — sirvieron de base para la improvisación y la composición. El románico, la folia, la chacona y la pasacalle: todos estos patrones representan esquemas armónicos sobre los que se construyeron variaciones. Bach utilizó patrones tradicionales, pero los interpretó con extraordinaria inventiva.
Los bajos ostinatos (líneas de bajo repetidas) definen la armonía en las formas de variación. La Chacona en re menor para violín solo se basa en una línea de bajo de ocho compases, repetida con diversas armonizaciones y variaciones de textura. La consistencia de la línea de bajo crea unidad, mientras que las variaciones en la armonía crean variedad.
La influencia de los estilos nacionales en la armonía
El estilo francés, con su refinamiento y ornamentación, influyó en algunas obras de Bach. Las suites francesas contienen danzas de estilo galante, con armonías transparentes y melodías elegantes. Los agréments (adornos melódicos) afectan la percepción de la armonía, creando disonancias melódicas.
El estilo italiano, con su vitalidad y virtuosismo, se manifestó en los conciertos y sonatas. La armonía es más directa y las relaciones funcionales más claras. Las progresiones de acordes siguen patrones simples, apoyando la interpretación virtuosa del solista. Bach adoptó la claridad formal y la lógica armónica italianas.
La tradición coral alemana moldeó el enfoque de Bach sobre la armonía en las obras sacras. El coral protestante, con su movimiento mesurado y su armonía clara y funcional, sirvió de base para innumerables adaptaciones. Bach enriqueció esta tradición con polifonía y cromatismo, preservando su esencia.
Las danzas polacas — la polonesa y la mazurca — se encuentran en las suites de Bach. Estas danzas poseen un carácter armónico distintivo, vinculado a sus características rítmicas. Los acentos característicos influyen en la colocación de los apoyos armónicos, creando el carácter distintivo de la danza nacional.
La síntesis de diversos estilos nacionales creó un lenguaje musical universal que trascendió las limitaciones de las tradiciones individuales. Bach combinó la sofisticación francesa, la vitalidad italiana y la profundidad alemana en un todo unificado. Su lenguaje armónico se convirtió en un modelo para las épocas posteriores precisamente por esta universalidad.
Simbolismo numérico y estructura armónica
Las tradiciones medieval y barroca atribuían significados simbólicos a los números, que se manifestaban en la estructura musical. El número tres simbolizaba la Trinidad, el siete la perfección y el doce la completitud. Bach empleó conscientemente el simbolismo numérico en la organización de sus obras, incluyendo aspectos armónicos.
El número de modulaciones, el número de acordes en una secuencia y la disposición de las cadencias solían estar regidos por números simbólicos. En corales basados en textos de la Trinidad, esta podía manifestarse en la estructura armónica. Los investigadores han descubierto numerosas correspondencias numéricas en la música de Bach, aunque su interpretación sigue siendo controvertida.
La numerología alfabética, donde cada letra corresponde a un número, permitió codificar los nombres dentro de las estructuras musicales. El nombre BACH corresponde al número 14 (Si=2, La=1, Do=3, Al=8), y este número aparece en sus obras con sospechosa frecuencia. Las estructuras armónicas podrían organizarse según este número.
La proporción áurea, considerada perfecta, se revela en la ubicación de las culminaciones y los puntos de inflexión armónicos. El punto de proporción áurea suele coincidir con una modulación o un evento armónico crucial. Esto puede ser el resultado de un sentido intuitivo de la proporción o de un cálculo consciente.
Los aspectos simbólicos de la música de Bach se entrelazan con los puramente musicales, creando una estructura de significado multidimensional. La armonía cumple funciones no solo sonoras, sino también intelectuales. La música se convierte en un texto que puede leerse en múltiples niveles.
El patrimonio en la práctica musical contemporánea
La armonía del jazz, a pesar de sus diferencias con la armonía clásica, revela conexiones con los principios bachianos. La conducción de voces en el jazz sigue reglas derivadas de la práctica barroca. Los segundos acordes, que Bach utilizaba como armonías de paso, se han convertido en acordes independientes en el jazz. Sin embargo, la lógica de su aplicación sigue vinculada a la armonía funcional.
Los compositores cinematográficos suelen recurrir a los modelos armónicos de Bach. Las secuencias corales crean una sensación de sublimidad, mientras que las fugas transmiten complejidad intelectual. Las bandas sonoras emplean los principios de Bach para crear efectos emocionales que conectan con un público amplio.
La música rock y el rock progresivo emplearon activamente elementos bachianos. Bandas como Yes, Genesis, Emerson y Lake & Palmer incorporaron secciones de fuga y pasajes de teclado de estilo barroco. Las progresiones armónicas se inspiraron en la tradición clásica.
La música electrónica utiliza los algoritmos de Bach para generar armonías. Las reglas del contrapunto se formalizan en programas informáticos que crean nueva música basándose en los principios de Bach. La inteligencia artificial se entrena con los corales de Bach, asimilando los patrones del lenguaje armónico.
La musicoterapia utiliza la música de Bach por su orden armónico. Las investigaciones demuestran los efectos beneficiosos de la música de Bach en el bienestar mental. La lógica armónica crea una sensación de orden y estabilidad, lo cual tiene un efecto terapéutico.
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