Una visión pragmática del japonés y el coreano
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La pragmática estudia cómo los hablantes utilizan los rasgos lingüísticos en situaciones específicas, no solo su significado formal. Esto es particularmente evidente en japonés y coreano: la elección de terminaciones, partículas, vocabulario e incluso la acústica vocal indican constantemente la relación entre los participantes en una conversación, la pertinencia del enunciado y el grado de implicación de los interlocutores.
Ambos idiomas se describen a menudo como sistemas de cortesía y niveles de habla muy bien organizados. Las investigaciones indican que los indicadores gramaticales de cortesía se vinculan no solo con el estatus social, sino también con el estilo del discurso, las intenciones del hablante y las expectativas del oyente. Además, la similitud de las categorías generales (respetuoso/neutral/familiar) se combina con distintos grados de rigidez normativa y diferentes estrategias para alternar entre estilos en el habla japonesa y coreana.
Sistemas de cortesía y niveles de habla
El japonés distingue tradicionalmente varios niveles de cortesía, que en la lingüística moderna se describen con los términos « sonkeigo» (respetuoso), « kenjōgo» (modesto y modesto) y « teineigo» (cortés estándar). Estos niveles se materializan mediante formas verbales específicas, afijos, elección de pronombres y construcciones sintácticas específicas. Por ejemplo, los pares verbales «iku / irassharu / mairu» reflejan diversas actitudes hacia el sujeto de la acción: desde neutrales hasta enfáticamente respetuosas con el destinatario o un tercero.
El sistema coreano está más formalizado en los llamados niveles de habla. Se describen siete niveles, que se distinguen por la terminación verbal y el grado de formalidad, desde muy formal hasta íntimo e informal. Casi todos los enunciados en coreano terminan con un marcador que codifica simultáneamente el tipo de enunciado (narrativo, interrogativo o incentivador) y el estilo de cortesía hacia el destinatario.
Estudios comparativos muestran que los hablantes de japonés a menudo prescinden de los honoríficos explícitamente marcados, empleando las llamadas "expresiones no marcadas", en las que se omite el típico marcador formal. En coreano, por el contrario, la elección del nivel de habla y su mantenimiento constante en la conversación están estrechamente ligados a la edad de los interlocutores, su estatus y la formalidad de la situación. Esto crea diferencias en la forma en que la jerarquía social se refleja estrictamente en la gramática de un diálogo determinado.
Cortesía del destinatario y posiciones estructurales de los marcadores
En japonés, la cortesía hacia el destinatario suele expresarse mediante la combinación de los afijos "-masu" / "desu", un conjunto específico de verbos respetuosos o humildes, y vocabulario, aunque una oración también puede terminar sin una partícula discursiva específica. El nivel de formalidad se determina en gran medida por la combinación de toda la cadena de predicados y morfemas, así como por el contexto, así como por la elección de pronombres y formas de tratamiento.
En coreano, los marcadores de cortesía se colocan sistemáticamente al final de los enunciados y están arraigados en los paradigmas de los llamados "estilos de habla". La misma proposición puede formarse con las terminaciones "-supnida", "-eyo" o "-e/a", lo que generará diferentes significados en términos de distancia y respeto hacia el destinatario, mientras que la composición léxica de la oración permanece prácticamente igual. Las decisiones pragmáticamente importantes se toman precisamente en la etapa final de la formación morfológica.
Comparación de los sistemas de niveles de voz en japonés y coreano
Un estudio de diálogos masculinos entre interlocutores japoneses y coreanos desconocidos muestra que, en las conversaciones japonesas, los niveles de habla no siempre reflejan directamente la jerarquía de edad: los hablantes utilizan activamente expresiones neutrales. Sin embargo, a nivel discursivo, se observan cambios de estilo que indican dinámicas en las relaciones, intimidad o, por el contrario, distancia.
En diálogos coreanos del mismo tipo, se ha observado una correlación más consistente entre el nivel del habla y las jerarquías de edad y estatus: un hablante de menor estatus usa expresiones de cortesía con mayor frecuencia y consistencia hacia un hablante de mayor estatus. Un cambio de nivel se percibe a menudo como un evento pragmático significativo más que como un recurso estilístico, lo que hace que el sistema sea más predecible, pero también más rígido en términos de expectativas sociales.
Algunos estudios describen la aparición de estilos "semieducados" o de transición, tanto en japonés como en coreano, donde una sola expresión combina elementos de expresión respetuosa y neutral. Esta hibridez refleja una redistribución de las normas sociales: los límites formales se suavizan, mientras que se mantiene una sutil codificación de la distancia.
Partículas pragmáticas y finales de oraciones
Una de las áreas más estudiadas de la pragmática japonesa son las partículas finales «ne», «yo», «yone», «ka», «no», entre otras. Estas no alteran el contenido proposicional de un enunciado, pero rigen la relación entre el hablante y el destinatario, así como la forma en que el enunciado se integra en la secuencia del diálogo. La partícula «ne» se asocia con una solicitud de confirmación o con la expresión de acuerdo; «yo» enfatiza la aportación de nueva información al destinatario o expresa la confianza del hablante; su combinación, «yone», puede afirmar y verificar simultáneamente el conocimiento compartido.
Los estudios de corpus y conversacionales muestran que estas partículas no solo cumplen funciones de "actitud", sino que también organizan el orden de los turnos, indicando al receptor si es apropiado hablar en un momento dado. Por ejemplo, una oración que termina en "ne" y una entonación descendente puede indicar el final de un turno, pero al mismo tiempo expresar la expectativa de una confirmación sutil en lugar de una objeción activa.
En coreano, la formación de palabras y los procesos sintácticos han llevado a que marcadores como "-yo", "-nikka", "-na" y otros ocupen posiciones finales y se conviertan en indicadores clave tanto del tipo de enunciado como del estilo de comunicación. La partícula "-yo" se describe tradicionalmente como un indicador de cortesía hacia el destinatario, pero un análisis más detallado revela su conexión con parámetros discursivos: los límites del acto de habla, la manifestación de la cortesía y las restricciones en la anidación de dichas estructuras.
La forma "-nikka" se utiliza no solo como marcador causal, sino también como elemento de autopresentación; las investigaciones demuestran que puede potenciar la sensación de implicación personal en una situación, a la vez que crea interacción interpersonal. Las combinaciones de partículas finales en coreano marcan el tono de una declaración — desde formal hasta lúdica — y son claramente interpretadas por los hablantes nativos como señales de estatus y trasfondo emocional.
Entonación y partículas como un único sistema pragmático
Estudios comparativos de partículas japonesas y tonos finales coreanos muestran que las funciones distribuidas entre el grafema y la entonación en japonés (p. ej., "yo" con una melodía ascendente o descendente) suelen ser prosódicas en coreano, con un conjunto relativamente fijo de morfemas. Para los hablantes de japonés, la combinación de partícula y contorno de entonación forma una señal pragmática coherente, mientras que para los hablantes de coreano, una señal similar se asocia con mayor frecuencia al tipo de terminación y al patrón general de la frase.
Los estudios sobre "yo" en ambos idiomas resaltan la diferencia: en japonés, "yo" indica principalmente la relevancia de un mensaje, enfatizando su utilidad para el destinatario, mientras que en coreano, -yo, además de la cortesía, se asocia con la posición del hablante y la estructura del enunciado como un acto de habla de nivel superior. Esta diferencia ilustra cómo elementos similares pueden tener diferentes propósitos pragmáticos.
Retroalimentación en el diálogo: Aizuchi japonés y respuestas reactivas coreanas
El sistema japonés de retroalimentación en la conversación se conoce como "aizuchi". Se trata de breves señales verbales y no verbales ("hai", "ee", "un", "sō desu ka", asentimientos) que indican atención y apoyo al discurso de la otra persona. No siempre indican acuerdo, pero confirman que el oyente sigue tu hilo de pensamiento y mantiene el contacto.
Los estudios sobre la frecuencia y distribución del aizuchi muestran que los hablantes de japonés utilizan estas señales con mucha más frecuencia que, por ejemplo, los angloparlantes. Algunas señales sirven para mantener la fluidez del hablante, mientras que otras sirven para cambiar de turno con suavidad y pasar a la propia expresión. Algunos tipos de aizuchi (repetir "hai hai", "sō sō sō") están directamente relacionados con el paso del turno o la interrupción de las pausas, lo que evita que el silencio se interprete como frialdad.
Se ha descrito para el coreano un sistema similar, aunque no idéntico, de señales reactivas, a menudo denominadas "muestras reactivas". Estas también indican la participación del oyente, pero su frecuencia y distribución posicional dentro de un enunciado son ligeramente diferentes. Un análisis comparativo muestra que los hablantes de coreano tienden a usar menos respuestas cortas repetidas seguidas que los hablantes de japonés, a la vez que recurren a un rico repertorio prosódico.
Desde una perspectiva pragmática, ambos sistemas sirven para mitigar posibles amenazas a la imagen de los interlocutores: alimentar continuamente la conversación con pequeñas señales reduce la probabilidad de interrupciones abruptas y malentendidos. Para quienes aprenden idiomas, es importante tener en cuenta que la ausencia de las esperadas señales reactivas de aizuchi o coreano suele percibirse como torpeza o falta de atención, aunque dichas pausas se consideren habituales en otros idiomas.
Pragmática de las direcciones e indicación del estatus social
En japonés, dirigirse a otros y referirse a terceros suele hacerse con sufijos como "-san", "-sama", "-kun", "-chan", entre otros. La elección del sufijo depende del nivel de formalidad, la edad, la proximidad y el estatus. Además, en muchas situaciones, se prefieren los títulos (sensei, shachō, etc.) a los nombres personales, lo que enfatiza las relaciones institucionales y reduce la personalización directa.
El coreano utiliza un sistema desarrollado de títulos y formas de tratamiento, estrechamente vinculado a los estilos de habla. Los pronombres en segunda persona suelen sustituirse por formas de tratamiento basadas en el cargo o el estado civil ("seonsaengnim", "hyeong", "nuna", etc.), y la elección del nivel de habla debe ser coherente con estas formas de tratamiento. Las investigaciones demuestran que, al describir las formas de tratamiento en coreano, es útil considerarlas en conjunto con los niveles de habla, en lugar de por separado.
Estudios acústicos demuestran que la zona de tratamiento, especialmente en el habla coreana, es donde se concentran los rasgos característicos de la entonación cortés: volumen bajo, cambios de frecuencia y un timbre distintivo. En japonés, estos puntos calientes acústicos se distribuyen de forma más uniforme, pero incluso allí, el tratamiento puede potenciar el efecto de un estilo deferente, especialmente al usar títulos formales.
Conceptos culturales y su relación con la pragmática
Los conceptos de "honne/tatemae" y "uchi/soto" se invocan con frecuencia para explicar muchas características pragmáticas del japonés. "Honne" describe intenciones y sentimientos internos y genuinos, mientras que "tatemae" se refiere al comportamiento y las declaraciones externas socialmente esperadas. El conflicto entre estos conceptos en los textos literarios suele enmarcarse en la elección entre la actitud personal y el deber social.
En la comunicación cotidiana, la distinción entre honne y tatemae se manifiesta en la evitación de rechazos categóricos, favoreciendo evaluaciones veladas y fórmulas ambiguas que permiten mantener la armonía grupal. Por ejemplo, el cortés "sukoshi muzukashii desu" a menudo significa una negación genuina, pero formalmente suena suave y admite diversas interpretaciones. Esto impacta directamente la pragmática de las expresiones modales y las construcciones atenuantes.
El par "uchi / soto" (grupo interno / grupo externo) describe la distribución de estatus según la pertenencia a un círculo social: familia, empresa o grupo. En el lenguaje, esto se refleja en la elección de pronombres, los niveles de cortesía e incluso la dirección de los indicadores de cortesía (elevar el estatus de los "de adentro" sobre los "de afuera" o viceversa, según la situación). Estos cambios suelen presentar dificultades en la traducción y la enseñanza, ya que faltan equivalentes directos en otros idiomas.
La pragmática coreana se ha vinculado desde hace mucho tiempo en la investigación con la tradición confuciana, que enfatiza el respeto a los mayores y la jerarquía en la familia y la sociedad. Esto se refleja en la forma en que se regulan los niveles de habla: un interlocutor de menor rango casi siempre debe usar la forma cortés al dirigirse a un mayor, mientras que un interlocutor de menor rango es aceptable. Combinado con el sistema de tratamiento, esto crea rituales de habla estables.
Una comparación de datos japoneses y coreanos muestra que, a pesar de un enfoque general en la cortesía y la interacción armoniosa, las actitudes culturales específicas establecen prioridades diferentes: el sistema japonés pone mayor énfasis en la distinción entre “interno” y “externo”, mientras que el sistema coreano pone mayor énfasis en las relaciones verticales y la jerarquía de edad.
Actos de habla, cortesía y estrategias pragmáticas
Los estudios pragmáticos de las disculpas y los agradecimientos japoneses muestran que los indicadores formales de cortesía (formas respetuosas, elementos modales adicionales) no siempre corresponden a la función real del enunciado en el contexto. Por ejemplo, las construcciones con "-te shimau", "chotto" y expresiones introductorias específicas pueden suavizar o intensificar el carácter "amenazante" del acto de habla, según la situación.
En el sector servicios, como la hostelería, el habla japonesa suele girar en torno a directivas (peticiones, instrucciones), pero se expresa en el registro cortés estándar (teineigo), lo que reduce el riesgo de percibir la expresión como una orden estricta. Los datos del corpus muestran una alta proporción de directivas y formas expresivas (cumplidos, agradecimientos, disculpas), con un uso constante de las formas cortés como principal mecanismo de defensa para la imagen social tanto de clientes como de empleados.
En coreano, las investigaciones sobre imperativos muestran que la diferencia entre terminaciones irrespetuosas aparentemente similares se relaciona no solo con el grado de grosería, sino también con el tipo de interacción. Las formas "-e/a" y "-ela/ala" se utilizan en diferentes situaciones: la primera se utiliza en contextos más íntimos y familiares, y la segunda en situaciones institucionales o de género específicas. Esto sugiere que los niveles y las terminaciones del habla codifican no solo las relaciones verticales, sino también el formato de la acción.
Las preguntas indirectas y parciales en coreano, formadas con los marcadores "-na", "-nka" y otros, pueden funcionar como directivas sutiles o expresiones de duda, trascendiendo su función meramente informativa. De igual manera, en japonés, la partícula "ka" se usa tanto para preguntas directas como para pronombres indefinidos, donde el significado pragmático cambia según el contexto.
Parámetros prosódicos y acústicos del habla cortés
Estudios translingüísticos modernos señalan que la cortesía en japonés y coreano se codifica no solo morfológicamente, sino también a través del comportamiento vocal: tono, volumen y variación melódica. El estilo deferente japonés se caracteriza por características vocales más calmadas: el habla se vuelve más tranquila y uniforme, con menos fluctuaciones de tono e intensidad en comparación con la neutralidad.
Se obtuvieron resultados similares en coreano: el habla cortés se caracteriza por una sonoridad reducida y una melodía más uniforme, pero se observó un cambio más consistente hacia una frecuencia fundamental más baja en coreano en comparación con el material japonés. Esto refuta la idea popular de que la cortesía se asocia automáticamente con frecuencias vocales altas.
Un estudio independiente analiza los llamados "puntos calientes" de la acústica cortés: áreas del habla donde las diferencias entre el habla deferente y la neutral son particularmente notables. En el coreano, la mayor concentración de rasgos característicos se observa en la zona de tratamiento y en las frases acentuadas más cercanas. En el japonés, la distribución es menos concentrada, pero incluso allí, se observa una intensificación localizada de los marcadores acústicos en actos de habla clave (disculpas, agradecimientos, tratamiento).
Estos datos muestran que el significado pragmático de la cortesía se desarrolla en varios niveles simultáneamente, desde la morfología y la sintaxis hasta la acústica, y que los hablantes leen la señal general incluso cuando los componentes individuales proporcionan indicaciones ambiguas.
Pragmática de la sintaxis y distribución de los miembros de la oración
En japonés, el orden libre de los componentes oracionales, condicionado por la marcación de caso, permite la práctica de la "reorganización", es decir, la reorganización de argumentos sin alterar la estructura gramatical subyacente. Estudios de corpus marcados sintácticamente muestran que estas reorganizaciones tienen poco efecto en la gramaticalidad, pero se asocian con motivos pragmáticos: destacar el tema, centrarse y actualizar la información nueva.
Un estudio independiente sobre las partículas "wa", "mo" y "tte" demuestra que estos elementos no solo marcan un tema o contraste, sino que también proyectan el curso posterior de la conversación: su aparición permite al destinatario predecir el tipo de acción siguiente, lo que influye en el orden del turno y la forma de las respuestas. Así, la estructura sintáctica de la oración y el sistema de partículas posposicionales rigen conjuntamente la pragmática de la interacción.
Si bien el orden libre también es posible en coreano, las investigaciones destacan restricciones más estrictas relacionadas con el tipo de oración y el estilo del discurso. Los marcadores finales y los niveles del discurso son los principales responsables de expresar matices pragmáticos, mientras que la reordenación argumental desempeña un papel secundario. Una comparación muestra que el japonés utiliza con mayor frecuencia recursos sintácticos y de estructuración de la información, mientras que el coreano prefiere la morfología final de oración.
En el sistema japonés, la división entre posiciones "temáticas" y "focales" se considera importante, donde la partícula "wa" señala un contexto preexistente, mientras que la ausencia de "wa" o el uso de otras partículas indica enfoque. En coreano, distinciones similares se codifican con mayor frecuencia mediante el orden y la entonación, sin requerir una partícula temática separada en la misma medida.
Partículas pragmáticas y significados epistémicos
La partícula japonesa «ka» es interesante porque combina varias funciones: como signo de interrogación, componente de pronombres indefinidos y conjunción en construcciones disyuntivas. El análisis formal muestra que esta polisemia puede describirse mediante un único conjunto de parámetros semánticos y pragmáticos, con discrepancias que surgen a nivel de cómo la oración se integra en el discurso.
Las partículas finales "ne" y "yo" se interpretan tradicionalmente como indicadores de concordancia e informatividad, pero trabajos más recientes intentan describirlas en función de su relación con el contexto general de conocimiento y la relevancia del enunciado. "Yo", con entonación ascendente, por ejemplo, se asocia con un mensaje que ayuda al destinatario a tomar una decisión, mientras que sin la partícula, el mismo enunciado sonaría menos significativo.
En coreano, el sistema de partículas asociado con significados epistémicos y modales se solapa en gran medida con el sistema de cortesía. Las partículas que indican duda, conjetura y una afirmación debilitada suelen combinarse con niveles de habla específicos, formando fórmulas estables donde la modificación de un elemento también altera la percepción de cortesía. Esto hace que la distinción entre marcadores "puramente epistémicos" y "puramente corteses" sea relativamente arbitraria.
Ejemplos de corpus orales muestran que los hablantes de ambas lenguas juegan activamente con las combinaciones de partículas y la entonación, creando señales multidimensionales de confianza, disposición a objetar, humor e ironía. Describir estos fenómenos requiere considerar el contexto pragmático, no solo el significado de las partículas en el diccionario.
Pragmática de la comunicación escrita y electrónica
Aunque muchos estudios se centran en el lenguaje hablado, las características pragmáticas del japonés y el coreano también son claramente evidentes en el lenguaje escrito, incluyendo correos electrónicos y mensajes de texto. El análisis de la correspondencia personal japonesa, por ejemplo, muestra que las expresiones de disculpa y gratitud se construyen utilizando los mismos parámetros de cortesía y estrategias faciales que en el lenguaje hablado, pero en el lenguaje escrito, el uso de fórmulas es más prominente. El grado de formalidad se ajusta variando el conjunto de expresiones cliché y la longitud de la frase.
Los correos electrónicos y mensajes escritos en coreano también demuestran una elección sistemática del nivel de habla y las formas de tratamiento, incluso en contextos donde el entorno técnico (chat, mensajería instantánea) permite una informalidad considerable. Las terminaciones educadas y los honoríficos siguen siendo comunes en los mensajes entre personas de menor y mayor rango, y su ausencia en tales contextos puede percibirse como una violación de las normas sociales.
En ambos idiomas, se están desarrollando activamente medios gráficos para transmitir información pragmática en formatos electrónicos: longitud variable de vocales o repetición de símbolos (" neee", " ㅋㅋㅋ", etc.), el uso de emoticonos y emojis especiales, y el cambio de mayúsculas y minúsculas. Estas técnicas gráficas complementan, o a veces reemplazan parcialmente, los marcadores gramaticales tradicionales de cortesía, pero no les restan importancia.
Una revisión comparativa de categorías pragmáticas clave
Al sistematizar los datos, es posible identificar varias áreas pragmáticas donde los idiomas japonés y coreano presentan similitudes y diferencias particularmente notables.
En primer lugar, está la relación entre los niveles del habla y la jerarquía social. Ambos idiomas poseen un amplio repertorio de expresiones respetuosas e irrespetuosas, pero los hablantes de japonés moderno recurren con mayor frecuencia a expresiones neutrales y cambian de estilo con flexibilidad, mientras que los hablantes de coreano, en promedio, correlacionan de forma más consistente los niveles del habla con la edad y el estatus.
En segundo lugar, está la distribución de las funciones pragmáticas entre los componentes del enunciado. El japonés hace un uso extensivo de partículas posposicionales y un orden argumentativo libre para expresar el tema, el enfoque y la actitud, mientras que las partículas finales se centran principalmente en los matices interpersonales. En coreano, gran parte de la carga se transfiere a las terminaciones verbales y los estilos de habla, mientras que los marcadores posposicionales y el orden de las palabras son relativamente menos flexibles pragmáticamente.
En tercer lugar, el aspecto acústico de la cortesía es significativo: ambos sistemas utilizan la reducción de volumen y el suavizado de la melodía para expresar significados deferentes, pero la distribución de estos parámetros dentro de la estructura del enunciado y su relación con las formas de tratamiento difieren. Esto influye en cómo los hablantes interpretan las diferencias sutiles en la voz y en la contribución de estas diferencias a las evaluaciones generales de cortesía.
Finalmente, ambos sistemas lingüísticos están estrechamente vinculados a las nociones culturales de grupo, jerarquía e interacción armoniosa, pero las encarnan de forma diferente. Los conceptos japoneses de honne/tatemae y uchi/soto enfatizan la distinción entre círculos internos y externos y la brecha entre las actitudes internas y el comportamiento público, mientras que la tradición coreana pone mayor énfasis en las relaciones verticales y el debido respeto a los mayores mediante una elección coherente del nivel de habla.
La adquisición de normas pragmáticas por parte de los niños
Los sistemas pragmáticos del japonés y el coreano comienzan a desarrollarse en los niños mucho antes de la edad escolar, pero sus diferentes componentes maduran en momentos distintos. Experimentos con preescolares japoneses muestran que la sensibilidad a las violaciones de las máximas de relevancia y veracidad emerge antes que a las violaciones más sutiles de la cantidad y la ambigüedad en los enunciados. En otras palabras, los niños reaccionan antes a la incoherencia o falsedad obvia que a la brevedad o ambigüedad excesivas.
Los cambios relacionados con la edad también son perceptibles en la cortesía. Las investigaciones muestran que los niños de seis años se acercan más a los adultos al reconocer las formas descorteses y las violaciones de las expectativas de cortesía, mientras que los de cuatro años a menudo no perciben estos matices. Esto concuerda con las observaciones sobre la adquisición gradual de los niveles de habla y las formas de tratamiento: al principio, los niños las usan situacionalmente, imitando a los adultos, y luego dominan la asociación sistemática de las formas con los roles de los participantes en la comunicación.
En la cultura japonesa, el concepto de "tachiba" (la "posición" del hablante en una situación dada) es particularmente importante. Las investigaciones demuestran que esta percepción del lugar propio en la jerarquía y la red de relaciones influye considerablemente en la elección de las formas de cortesía, y su consciencia se desarrolla gradualmente durante la edad escolar. Los datos coreanos, aunque menos detallados en este aspecto, indican un papel comparable de la antigüedad y el estatus en las primeras experiencias del habla de los niños.
Ambigüedad y cortesía en japonés y coreano
El japonés suele considerarse un sistema donde la ambigüedad y la vaguedad expresiva están estrechamente ligadas a la cortesía. La investigación dedicada específicamente a "aimaisa" describe un conjunto de lexemas y construcciones que, en respuesta a invitaciones, crean un espacio de incertidumbre entre la aceptación y el rechazo. Estas expresiones evitan un "no" directo, preservando la oportunidad para que ambas partes salven las apariencias.
Un análisis de corpus de construcciones apologéticas muestra que elementos como "chotto", "-te shimau" y los condicionales terminados en "-tara" pueden reforzar o suavizar la evaluación del comportamiento en términos de (des)cortesía, según el contexto. Por ejemplo, añadir "chotto" antes de una evaluación negativa suele suavizarla, pero en algunas situaciones se percibe como una disculpa poco clara o incluso ambigua. Esto pone de relieve que la misma forma no está firmemente integrada en una escala de cortesía univalente.
La cuestión de por qué los hablantes de japonés recurren con tanta frecuencia a expresiones oscuras y veladas se ha debatido en detalle en diversos estudios. Los investigadores atribuyen estas estrategias a la prioridad de la armonía interna del grupo y a la reticencia a iniciar conflictos directos. Sin embargo, los propios autores enfatizan que estas conclusiones se basan en corpus e interpretaciones limitados, en lugar de una descripción exhaustiva de todos los registros del habla japonesa.
En la comunicación coreana, la ambigüedad también se utiliza para mitigar la amenaza de la "presencia", pero los medios formales son algo diferentes. Las terminaciones modales y la elección de niveles de habla específicos se emplean con mayor frecuencia; los lexemas y las construcciones gramaticales vagos se combinan con una marcada cortesía. Esta doble señal puede transmitir respeto y, al mismo tiempo, dar cabida a la interpretación del significado sustantivo.
Incertidumbre estratégica en el entorno digital
Se ha observado un aumento notable de la ambigüedad estratégica en la comunicación digital, donde los participantes utilizan deliberadamente un lenguaje vago para suavizar rechazos, modificar compromisos o evitar críticas directas. En el internet japonés y coreano, se han descrito tendencias similares mediante un análisis de frases típicas en aplicaciones de mensajería y plataformas sociales, aunque los datos comparativos detallados aún son limitados.
La ambivalencia es un componente constante de las estrategias de cortesía. Sin embargo, las investigaciones destacan que la vaguedad excesiva puede generar malentendidos y frustración, especialmente en situaciones interculturales. Esto es especialmente evidente cuando los hablantes de japonés o coreano interactúan con interlocutores acostumbrados a declaraciones más directas.
Silencio, pausas y ritmo de la conversación
El silencio y las pausas en la comunicación japonesa y coreana cumplen funciones complejas que difieren de las comunes en muchas lenguas europeas. Investigaciones sobre comunicación intercultural han documentado casos en los que los hablantes de japonés utilizan pausas largas como una forma de reflexión y respeto, mientras que los interlocutores de otras culturas las perciben como una falta de respuesta o un desacuerdo implícito.
En el contexto del aizuchi japonés, se describe que el hablante a menudo "dirige" el uso de las señales de retroalimentación por parte del oyente, estructurando el enunciado mediante pausas y el debilitamiento de la voz. Una pausa antes de una posible posición de aizuchi invita a una respuesta breve, mientras que la ausencia de dicha pausa impide continuar el monólogo. Las investigaciones sobre el aprendizaje a distancia del japonés confirman que dominar este ritmo es difícil para quienes aprenden el idioma.
En el habla coloquial coreana, las pausas también influyen en la toma de turnos, pero suelen ir acompañadas de un par de pitidos cortos o un cambio de melodía con mayor frecuencia que en japonés. Esto crea un patrón auditivo ligeramente diferente en el diálogo. En ambas culturas, una pausa prolongada en un lugar inapropiado puede interpretarse como incomodidad o falta de interés, pero la duración y las posiciones aceptables de dichas pausas difieren.
Dominar la pragmática japonesa y coreana como lengua extranjera
La pragmática interlingüística entre japonés y coreano demuestra que, incluso con un nivel relativamente alto de habilidades gramaticales, los estudiantes de idiomas suelen tener dificultades para seleccionar los niveles de habla, las formas de cortesía y la retroalimentación adecuados. Un estudio con estudiantes javaneses de japonés reveló que muchos son incapaces de relacionar adecuadamente las formas de habla con el contexto social, especialmente en ausencia de una sólida tradición de niveles de habla jerárquicos en su lengua materna.
Un estudio con estudiantes de japonés de origen indonesio reveló una falta de dominio del concepto de "tachiba", o la conciencia de la propia posición en una situación comunicativa específica. Los estudiantes suelen usar las formas "keigo" gramaticalmente correctamente, pero se equivocan al elegir el grado de cortesía, subestimando el estatus del interlocutor o la formalidad de la situación. Estos hallazgos ponen de manifiesto que la simple memorización de las formas es insuficiente sin una interpretación cultural y social.
En el caso del coreano, un estudio detallado del sistema honorífico en el aprendizaje de una segunda lengua revela que incluso los estudiantes avanzados utilizan las terminaciones y los sufijos de forma diferente a los hablantes nativos. Estas discrepancias se deben no solo a errores, sino también a la identidad del hablante: algunos evitan deliberadamente las formas excesivamente jerárquicas, considerándolas incompatibles con sus propias perspectivas sobre la comunicación interpersonal. Esto crea una capa distintiva de pragmática "extranjera" que no se ajusta plenamente ni a las normas de la L1 ni a los estándares de los hablantes nativos de coreano.
Dominando el aizuchi y las señales reactivas
Las investigaciones en aulas de japonés como lengua extranjera muestran que incluso los estudiantes avanzados suelen usar el aizuchi con menos frecuencia que los profesores y los hablantes nativos. Los estudiantes tienden a dar retroalimentación después de completar una estructura gramatical, mientras que los hablantes nativos muestran atención fácilmente a mitad de la frase. Esto genera diferencias en el ritmo de la conversación y puede crear una sensación de escasa respuesta.
Los proyectos de aprendizaje a distancia con estudiantes italianos y hablantes nativos de japonés también demuestran que dominar la combinación de pausas aizuchi y "ma" requiere tiempo y práctica dedicada. En contextos coreanos, surgen dificultades similares con la frecuencia y variedad de las señales reactivas: los estudiantes abusan de uno o dos patrones u omiten las respuestas esperadas. Todo esto subraya la importancia de enseñar no solo la gramática, sino también las características rítmicas y pragmáticas del habla.
La pragmática de la crítica, el rechazo y la petición
Los actos de habla directivos (crítica, rechazo y peticiones) son particularmente sensibles a las normas pragmáticas. Un estudio en el entorno laboral japonés muestra que la crítica directa rara vez se utiliza, especialmente en relaciones horizontales y en la comunicación entre colegas del mismo nivel. Las estrategias indirectas son más comunes: sugerencias, preguntas y recomendaciones que no se consideran formalmente críticas, pero que contienen una referencia a la necesidad de un cambio de comportamiento.
En las peticiones japonesas ("irai hyōgen"), los estudiantes de idiomas a menudo subestiman el grado de imposición con la elección de la forma: pueden usar una construcción cortés pero excesivamente directa cuando el riesgo de amenazar la imagen del interlocutor es alto. Las investigaciones demuestran que la percepción de los estudiantes sobre la "carga" de una petición no siempre se traduce en una formulación más indulgente; en cambio, varían otros elementos, como añadir explicaciones o suavizar las palabras introductorias.
Estudios comparativos de disculpas y agradecimientos en la correspondencia electrónica japonesa destacan que fórmulas fijas como "sumimasen" combinan los significados de disculpa, gratitud y solicitud, y su efecto pragmático depende del contexto y las expresiones que las acompañan. En coreano también se presentan solapamientos similares cuando el mismo indicador de cortesía se combina con diferentes fuerzas ilocutivas, por ejemplo, en saludos, despedidas y agradecimientos.
Sufijos honoríficos y objetos de respeto en coreano
Los estudios coreanos dedican considerable atención al sufijo "-si-", tradicionalmente descrito como un indicador de respeto "subjetivo". Sin embargo, estudios recientes muestran que esta explicación simplifica demasiado la situación: el sufijo no siempre se orienta hacia el sujeto gramatical y puede referirse a otro participante considerado más cercano según el parámetro pragmático de proximidad. Este parámetro describe la importancia relativa del referente en una situación particular.
Los autores proponen interpretar "-si-" como resultado de la interacción de factores semánticos y pragmáticos, más que como una concordancia puramente sintáctica. En varios ejemplos, es el contexto social, no la estructura oracional, lo que determina a quién afecta el efecto deferente del sufijo. Estos hallazgos demuestran que incluso un marcador formalmente "morfológico" está estrechamente vinculado a la evaluación de las relaciones entre los participantes de una conversación.
Experimentos neurocognitivos con hablantes de coreano confirman que el procesamiento de honoríficos depende simultáneamente de las expectativas gramaticales y de la información social. Las violaciones de la coherencia entre el contexto y la elección de honoríficos provocan patrones específicos de actividad cerebral que son distintos de las respuestas a errores puramente sintácticos. Esto confirma la estrecha conexión entre los procesos pragmáticos y gramaticales.
Notas históricas sobre la descripción gramatical de la cortesía
Las primeras descripciones europeas del sistema de cortesía japonés fueron gramáticas y diccionarios del siglo XVII compilados por misioneros. Una de las primeras gramáticas ya registraba formas verbales y partículas específicas designadas como "honoríficas", y los autores intentaban correlacionarlas con categorías latinas. Esto requirió la creación de nueva terminología, ya que los conceptos familiares de la tradición gramatical europea no abarcaban los fenómenos observados.
Los relatos históricos destacan que incluso los primeros observadores notaron la conexión entre las relaciones sociales y la elección de formas lingüísticas, aunque sus interpretaciones se basaban en datos limitados y en las suposiciones culturales de su época. La investigación moderna se basa en corpus significativamente más amplios y métodos analíticos más rigurosos, pero los límites de la categoría «cortesía» siguen siendo controvertidos.
Pragmática y estudios de corpus del japonés y el coreano
El desarrollo de grandes corpus anotados ha permitido avances significativos en la descripción empírica de fenómenos pragmáticos. Para el japonés, se han creado corpus con anotación sintáctica detallada, lo que permite comprobar hipótesis sobre la frecuencia y distribución de construcciones relacionadas con las permutaciones argumentales y la estructura de la información. Estos datos revelan qué órdenes de palabras son realmente típicos en el uso cotidiano, mientras que otros son poco comunes y se encuentran en géneros específicos.
Ciertos corpus se centran en el estudio de la cortesía, las disculpas y otros actos de habla, lo que permite identificar combinaciones estables de índices (morfemas, partículas, lexemas) asociados con la (des)cortesía. En el caso del coreano, se utilizan recursos similares para analizar la distribución de los niveles de habla en diversos géneros — desde noticias hasta foros en línea — y para evaluar cómo varía la frecuencia de los honoríficos según el destinatario.
Los corpus multilingües de cortesía, como TyDiP, incluyen japonés y coreano, entre otros idiomas, y permiten comparar la clasificación automática de cortesía según marcadores y contexto. Los resultados muestran que los modelos de aprendizaje automático suelen basarse en características formales (marcadores finales, lexemas específicos), pero su rendimiento es menor al analizar estrategias basadas en la ambigüedad y la ocasional falla de los índices de cortesía explícitos.
Pragmática en tecnologías y modelos lingüísticos
Con el desarrollo de los sistemas de procesamiento del lenguaje natural, los investigadores han comenzado a estudiar cómo los modelos lingüísticos gestionan las categorías de cortesía en japonés y coreano. El análisis muestra que estos modelos pueden reproducir estereotipos sociales y de género, asociando el estilo cortés con ciertos roles y grupos. Específicamente, en los corpus japoneses y coreanos, los personajes femeninos suelen ir acompañados de altos niveles de cortesía y ciertos clichés al hablar, mientras que los personajes masculinos son más variables.
La investigación de estilos interlingüísticos muestra que las métricas de cortesía automáticas desarrolladas en inglés no siempre se trasladan correctamente al japonés y al coreano debido a las diferencias en los sistemas y estrategias de marcadores. Por ejemplo, la ausencia de una terminación honorífica explícita en coreano no necesariamente indica informalidad si otras características (vocabulario, tratamiento) indican un estilo cortés. De igual manera, en japonés, una expresión formalmente neutral en un contexto determinado puede percibirse como bastante cortés.
Estas observaciones exigen cautela al evaluar automatizadamente la "cortesía" y la "descortesía" en los sistemas de procesamiento de los idiomas japonés y coreano. Una interpretación correcta requiere una combinación de características formales, considerando el contexto del discurso y el contexto social, lo cual sigue siendo un reto para los algoritmos.
Aspectos pragmáticos de la comunicación intercultural
La comunicación intercultural entre hablantes de japonés y coreano revela áreas sensibles de desacuerdo. Un estudio sobre negociaciones comerciales japonesas en inglés reveló que los participantes japoneses utilizan activamente las solicitudes de aclaración para mantener la claridad y evitar malentendidos, pero estas solicitudes en sí mismas tienen una estructura pragmática compleja. Sirven no solo como herramienta de aclaración, sino también como una forma de demostrar atención y respeto hacia la otra parte.
Los estudios sobre comunicación a distancia (cursos en línea, telecolaboración) destacan que las características del aizuchi, las pausas y el nivel de habla influyen en la impresión general del interlocutor y en la eficacia de la interacción. Por ejemplo, un bajo nivel de aizuchi en un participante extranjero puede ser percibido por un interlocutor japonés como frialdad, aunque dicho comportamiento sea normal en su cultura.
Para la enseñanza del japonés y el coreano como lenguas extranjeras, estos resultados indican la necesidad de un trabajo sistemático en la pragmática: modelar diálogos reales, analizar grabaciones auténticas y abordar explícitamente las estrategias de cortesía, la ambigüedad y la retroalimentación. Las habilidades sociopragmáticas son tan importantes como las gramaticales y, a menudo, determinan una comunicación eficaz en situaciones de la vida real.
Diversidad de enfoques para describir la cortesía
La cortesía lingüística en japonés y coreano se describe desde diferentes perspectivas teóricas. Algunos estudios se basan en los modelos universalistas de Brown y Levinson, interpretando las estrategias como opciones para gestionar la imagen de los participantes. Otros autores proponen considerar la cortesía japonesa y coreana como un sistema de discernimiento, donde el conocimiento de las normas y la capacidad de adherirse a ellas son cruciales, más que los cálculos individuales de beneficios y pérdidas.
En la tradición japonesa, el término " kēi hyōgen" se utiliza para describir expresiones que se centran principalmente en el respeto mutuo, más que en una jerarquía rígida. En la literatura coreana, el énfasis a veces se centra en analizar los aspectos jerárquicos asociados al modelo confuciano de sociedad, aunque las ciudades modernas demuestran diversas estrategias que no siempre se ajustan al modelo clásico.
Los estudios contemporáneos enfatizan que ninguna teoría abarca por sí sola la diversidad de prácticas pragmáticas entre hablantes de japonés y coreano. Al analizar fenómenos específicos — desde el uso de las partículas "ne", "yo" o el sufijo "-si-" hasta la distribución de aizuchi — , los investigadores se basan en enfoques combinados que combinan análisis semántico, pragmalingüístico, sociolingüístico y de corpus.
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