National Gallery of Art – Jan van Kessel - Vanitas Still Life
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Vanitas – ?
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Aquí se presenta una naturaleza muerta que invita a la reflexión sobre la fugacidad de la existencia y la vanidad de los placeres terrenales. El autor ha dispuesto un conjunto de objetos cuidadosamente elegidos para transmitir este mensaje.
En primer plano, destaca un cráneo humano coronado con una guirnalda de flores marchitas. Esta imagen central es el símbolo más evidente del memento mori, recordatorio constante de la inevitabilidad de la muerte que acecha tras la belleza y la prosperidad. La corona, irónicamente, sugiere una efímera gloria o un reconocimiento mundano que se desvanece ante el paso del tiempo.
Un ramo exuberante de rosas en plena floración contrasta con la presencia del cráneo. Las flores, símbolo tradicional de la belleza y la juventud, se encuentran entrelazadas con hojas caídas y pétalos dispersos, insinuando su propia decadencia. La vitalidad de las rosas es una declaración visual que enfatiza la brevedad de la vida.
A la derecha, un reloj de arena, casi oculto tras el cráneo, marca implacablemente el transcurso del tiempo, acentuando aún más la idea de la fugacidad. Junto a él, se observa una pequeña moneda dorada, posiblemente representando la riqueza material, que también resulta insignificante frente a la muerte.
La presencia de mariposas alrededor de las flores añade otra capa de significado. Las mariposas, con su ciclo vital transformador, simbolizan tanto la belleza como la transitoriedad. Su vuelo ligero y efímero refuerza la idea de lo pasajero que es todo en este mundo.
El fondo oscuro y neutro permite que los objetos en primer plano resalten, concentrando la atención del espectador en el mensaje central de la obra. La iluminación precisa y detallada, característica de la pintura holandesa del siglo XVII, otorga a cada objeto una presencia tangible y realza su simbolismo.
En conjunto, esta composición es un alegato silencioso sobre la vanidad de las ambiciones humanas y la importancia de reflexionar sobre la mortalidad. Es una invitación a valorar lo esencial y a aceptar la naturaleza transitoria de la existencia.