Konstantin Andreevich Somov – Portrait of the dancer N. S. Poznyakov
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
Comentarios: 1 Ответы
Это портрет дяди моего свекра Познякова Владимира Петровича. В начале 70-х он показал нам портреты Николая Степановича и рассказал о судьбах рода Позняковых. К его счастью и радости всех остальных Позняковых, талант Николая Степановича дала ему возможность избежать многих тягот жизни и расскрыть свою одаренность.
No se puede comentar Por qué?
La mirada del retratado es directa e intensa; un punto focal que establece una conexión inmediata con el espectador. Los ojos, sombreados con cuidado, transmiten una sensación de introspección y quizás, cierta melancolía. La boca, dibujada con sutiles líneas, sugiere una expresión contenida, casi pensativa.
La ejecución del dibujo es notable por su economía de medios. Las líneas son rápidas y expresivas, delineando los rasgos faciales con una precisión que se equilibra con la libertad de un boceto. Se aprecia una marcada atención a las texturas: el cabello, representado mediante trazos cortos y densos, crea volumen y dinamismo; mientras que la piel, tratada con sombras suaves, sugiere una cierta delicadeza.
El contraste entre luces y sombras es fundamental para definir la forma y el carácter del retrato. La iluminación proviene de un lado, proyectando sombras que modelan los pómulos y la mandíbula, acentuando así la estructura ósea. Esta técnica contribuye a crear una atmósfera de intimidad y realismo.
Más allá de la representación física, el dibujo parece sugerir una exploración psicológica del personaje. La postura, la mirada fija y la expresión serena invitan a la reflexión sobre su estado interior. Se intuye una complejidad en la personalidad del retratado, un mundo interno que trasciende la mera apariencia externa. El retrato no es simplemente una representación de un rostro; es una ventana a una individualidad marcada por la introspección y la quietud. La sencillez del medio empleado refuerza esta impresión de autenticidad y sinceridad.