Arhip Kuindzhi – Ai-Petri. Crimea.
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Comentarios: 5 Ответы
красиво.
No hay palabras para describir esto.
MÁS que nada, amo las pinturas de Kuundji; son una maravilla.
Me encanta este cuadro.
Se ha robado del Museo Estatal Tretiakov en Moscú la pintura Aí-Petri del artista Arkhip Kuindzhi, que representa el paisaje de Crimea.
Según informaciones publicadas en las redes sociales y confirmadas por un representante del Ministerio de Cultura a la agencia TASS, citando al director del Departamento de Museos del Ministerio de Cultura, Vladislav Kononov, un individuo se hizo pasar por personal del museo para robar la pintura de Kuindzhi Aí-Petri, Crimea, sacándola del marco y desapareciendo.
La exposición de Kuindzhi, pintor ruso de la segunda mitad del siglo XIX, se inauguró en el Museo Estatal Tretiakov el 27 de enero, coincidiendo con el aniversario de su nacimiento. La exposición reunía más de 180 obras del artista procedentes de colecciones de museos estatales de Rusia, Azerbaiyán y Bielorrusia, así como de una colección privada.
https://www.currenttime.tv/a/gallery-kuindzhi-painting-stolen/29734246.html
No se puede comentar Por qué?
La obra presenta una representación monumental de un paisaje montañoso. El dominio absoluto del color azul en sus diversas tonalidades es el rasgo más distintivo. Se observa una gradación cromática que va desde los azules más pálidos y casi blancos en las cumbres, hasta los tonos índigo y negro profundo en la parte inferior, sugiriendo profundidad y distancia.
Las montañas se alzan imponentes, con formas angulosas y definidas, aunque suavizadas por el tratamiento pictórico. La pincelada es visible, no busca un realismo fotográfico sino una interpretación expresiva de la forma y la luz. La estructura montañosa parece dividirse en capas sucesivas, cada una más oscura que la anterior, lo cual acentúa la sensación de vastedad y altura.
En el primer plano, se intuye una superficie oscura, posiblemente agua o un valle sombrío, que contrasta fuertemente con la luminosidad de las alturas. La ausencia de elementos figurativos –no hay árboles, animales ni construcciones– conduce a una abstracción casi total del paisaje.
La paleta monocromática y la falta de detalles sugieren más que una descripción literal de un lugar concreto; se percibe una atmósfera melancólica y contemplativa. La obra podría interpretarse como una reflexión sobre la inmensidad de la naturaleza, la soledad o incluso el poderío implacable del entorno natural frente a la fragilidad humana. La luz tenue en las cumbres evoca una sensación de misterio y trascendencia, mientras que la oscuridad predominante en la base podría simbolizar lo desconocido o lo primordial. La composición vertical enfatiza la elevación y la búsqueda de algo superior, quizás un ideal inalcanzable.