Hermitage ~ part 13 – Helst, Bartholomeus van der. The new market in Amsterdam
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надувание мочевого пузыря – до сих пор модное занятие у деревенских детей.
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En primer término, domina la presencia de un animal disecado, suspendido sobre una estructura de madera. Su anatomía está expuesta con detalle crudo, revelando los huesos y órganos internos. Alrededor de esta macabra exhibición, se agolpan varios niños, algunos observando con curiosidad, otros distraídos por un globo que uno de ellos sostiene. La disposición de estos menores sugiere una familiaridad inquietante con la muerte y el proceso de comercialización de alimentos.
El plano medio presenta una figura prominente: un hombre corpulento, vestido con ropas oscuras y un sombrero ancho. Su rostro muestra una expresión serena, casi jovial, mientras se inclina sobre un carro repleto de mercancías frescas – coles, frutas, verduras – que exhibe para la venta. La luz incide directamente sobre su cara, resaltando sus facciones y creando un contraste con las zonas más oscuras del mercado.
El fondo revela una ciudad próspera, con edificios imponentes y barcos en el puerto. Se intuye movimiento y actividad a través de las figuras diminutas que pueblan la escena lejana. La atmósfera general es de vitalidad y abundancia, aunque matizada por la presencia perturbadora del animal disecado.
La pintura plantea interrogantes sobre la relación entre la vida y la muerte, la inocencia infantil y la aceptación de la realidad comercial. El contraste entre la crudeza de la anatomía expuesta y la aparente despreocupación de los niños sugiere una normalización de la violencia inherente a la producción de alimentos. La figura del vendedor, con su actitud complaciente, podría interpretarse como un símbolo de la prosperidad económica basada en este ciclo vital-mortal. La escena, en conjunto, parece ser una reflexión sobre el auge económico y social de la ciudad, pero también sobre las implicaciones morales y psicológicas que conlleva dicho progreso. La yuxtaposición de elementos aparentemente dispares – la muerte, la infancia, la prosperidad – genera una tensión subyacente que invita a la contemplación.