Jean Honore Fragonard – Warrior’s Dream of Love
Ubicación: Louvre (Musée du Louvre), Paris.
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Фрагонар – мастер предельно возможного заполнения пространства динамичными, клубящимися объёмами, как и в этой композиции, где для выражения фееричности и нереальности персонажей грёз и требуется такой подход, что, в-общем-то, свойственно и всему стилю барокко.
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El hombre, vestido con ropajes que sugieren una identidad guerrera –el color rojo intenso domina su vestimenta– se encuentra recostado sobre lo que parece ser un lecho o diván. Su postura es de relajación, casi abandono, con la cabeza reclinada y los ojos dirigidos hacia arriba, como absorto en una visión. La luz incide sobre su rostro, revelando una expresión melancólica, quizás de anhelo o deseo insatisfecho. A su alrededor, se intuyen elementos vegetales, aunque difusos por la atmósfera brumosa que envuelve la parte inferior del cuadro.
En contraste con esta escena terrenal, el plano superior está dominado por una figura femenina, representada en vuelo y rodeada de nubes luminosas. Su vestimenta blanca resalta su carácter angelical o divino. La mujer extiende un brazo hacia el guerrero, como ofreciéndole algo intangible –quizás la promesa del amor, la esperanza o la redención–. La luz que emana de ella ilumina parcialmente al hombre, creando una conexión visual y simbólica entre ambos planos.
El uso de la luz es fundamental en esta pintura. La iluminación no es uniforme; se concentra en las figuras principales, acentuando su importancia y contribuyendo a crear una atmósfera de misterio y trascendencia. La paleta cromática es rica, con predominio del rojo en el guerrero, el blanco en la figura femenina y azules y grises en el cielo, generando un contraste visual que refuerza la dualidad entre lo terrenal y lo celestial, lo mundano y lo divino.
Subtextualmente, esta obra parece explorar la tensión entre el deber y el deseo, la guerra y el amor. El guerrero, símbolo de fuerza y valentía, se ve vulnerable en su sueño, anhelando una conexión emocional que quizás le sea inalcanzable en su vida activa. La figura femenina representa un ideal de belleza y pureza, una promesa de consuelo o redención que trasciende las limitaciones del mundo material. La pintura sugiere una reflexión sobre la naturaleza humana, con sus contradicciones, anhelos y aspiraciones más profundas. El sueño, como espacio liminal entre la realidad y la fantasía, se convierte en el escenario perfecto para esta exploración de los deseos ocultos y las esperanzas latentes.