Isaac Ilyich Levitan – Autumn Landscape 2. 1890
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
Comentarios: 1 Ответы
ОСЕННЯЯ ПРИРОДА
Осенне-византийская природа.
Двор пересёк – гербарий ли собрать?
А воздух ныне – как сама свобода,
Дыши, и можешь ничего не ждать.
Лист дуба жёсток и матерчат даже,
Рябины лапчат – скоро облетит.
А что великолепные пейзажи
Понятно; скрипка осени звучит.
Альты скорее всё же… И органом
Струится небо, шаровой расчёт
На будущее мнится окаянным,
Коль всё такою красотой поёт.
No se puede comentar Por qué?
En el horizonte, una línea de árboles se alza, sus troncos desnudos exhibiendo tonalidades ocres y doradas que capturan la esencia misma del otoño. La pincelada es suelta y vibrante, transmitiendo la textura rugosa de las cortezas y la fragilidad de las hojas que aún permanecen adheridas a algunas ramas. La luz, tenue y difusa, se filtra entre los árboles, creando un juego sutil de sombras y reflejos que acentúan la sensación de profundidad.
A la derecha, un pino solitario se eleva, su silueta oscura contrastando con el brillo cálido del resto del paisaje. Su presencia imponente sugiere una cierta resistencia ante el paso del tiempo y la inevitabilidad del cambio estacional. La rama más cercana al espectador se extiende hacia adelante, como si invitara a una introspección silenciosa.
El cielo, de un gris plomizo, contribuye a la atmósfera sombría y reflexiva de la obra. No hay indicios de dinamismo o movimiento; todo parece suspendido en un instante de quietud. La ausencia de figuras humanas refuerza esta sensación de aislamiento y contemplación solitaria.
Más allá de una simple representación del paisaje otoñal, la pintura evoca subtextos relacionados con el paso del tiempo, la fugacidad de la belleza y la aceptación de la decadencia como parte integral del ciclo vital. La paleta de colores apagados y la atmósfera melancólica sugieren una reflexión sobre la mortalidad y la naturaleza transitoria de la existencia. El paisaje se convierte así en un espejo que refleja el estado interior del observador, invitándolo a confrontar sus propias emociones y pensamientos sobre la vida y la muerte.