Autumn. River. 1898-1899 Isaac Ilyich Levitan (1860-1900)
Isaac Ilyich Levitan – Autumn. River. 1898-1899
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Pintor: Isaac Ilyich Levitan
Levitan es uno de los artistas más destacados de la pintura de paisaje rusa. Sentía sutilmente la naturaleza y era capaz de transmitir con maestría en sus cuadros sus distintos estados, creando así un "paisaje de humor". La estación favorita del pintor ruso fue siempre el otoño, durante el cual pintó un número increíble de lienzos: unos 100, sin contar sus estudios. Una de las famosas pinturas de otoño, que Levitan completó en 1899 - "Otoño.
Descripción del cuadro "Otoño" de Isaac Levitan. Río".
Levitan es uno de los artistas más destacados de la pintura de paisaje rusa. Sentía sutilmente la naturaleza y era capaz de transmitir con maestría en sus cuadros sus distintos estados, creando así un "paisaje de humor".
La estación favorita del pintor ruso fue siempre el otoño, durante el cual pintó un número increíble de lienzos: unos 100, sin contar sus estudios. Una de las famosas pinturas de otoño, que Levitan completó en 1899 - "Otoño. Río".
En este cuadro, el artista representa el otoño con su vestimenta dorada y cobriza, el sol previo al invierno apenas calienta la tierra. La hierba amarillenta y descolorida ya transmite la tristeza de los días de despedida. Los abedules de la derecha están revestidos de hojas amarillas medio descompuestas. Los árboles de la derecha siguen luciendo sus frondosas túnicas rojizas y su exuberante decoración amarilla. A través de ellos se pueden ver árboles todavía verdes, que resisten hasta el final el frío invierno y el marchitamiento. Al otro lado de la pradera se extiende el frío río azul y en su orilla opuesta se ve una iglesia blanca como la nieve con cúpulas oscuras y un pequeño asentamiento.
El lienzo está pintado en tonos claros que evocan una agradable emoción en el espectador. Las aguas tranquilas del río reflejan el cielo azul con nubes blancas y esponjosas. Mirando la línea del horizonte se pueden distinguir edificios, bosques y campos lejanos.
El paisaje de Levitan "Otoño. El río" retrata la más poética de todas las estaciones. Al contemplar el cuadro, uno recuerda la poesía de Alexander Pushkin, que, al igual que Levitan, alababa el otoño.
Observando el cuadro, podemos ver que el artista amaba el otoño por una fiesta de colores, no lo retrata como una época triste y sombría. Por eso, mirando la foto de otoño. Por el contrario, uno se impregna de amor a la naturaleza y a sus extensiones nativas, y siente placer al admirar los encantos de esta bella época.
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Comentarios: 1 Ответы
думаю о том, что неудобно листать галерею.
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El río, representado con tonos azules intensos y reflejos luminosos, parece extenderse indefinidamente hacia una lejanía difusa. A su orilla derecha, un terraplén se eleva suavemente, cubierto de vegetación en tonalidades amarillentas y ocres, característicos del otoño. Algunas manchas de color rojo sugieren árboles con follaje aún vibrante, aunque dominado por la paleta cálida que define la estación.
En el fondo, a la izquierda, se vislumbra una estructura arquitectónica blanca, posiblemente un templo o iglesia, cuya presencia aporta un elemento de quietud y permanencia al paisaje. Su ubicación central en el plano medio sugiere una importancia simbólica, aunque su función específica queda ambigua.
El cielo, con pinceladas rápidas y expresivas, presenta una atmósfera clara y luminosa, salpicada por nubes dispersas que sugieren un día soleado pero fresco. La luz parece filtrarse a través de la atmósfera, creando una sensación de profundidad y distancia.
La técnica pictórica es notablemente suelta e impresionista; las pinceladas son visibles y contribuyen a la textura general de la obra. No se busca el detalle preciso, sino más bien la impresión subjetiva del artista ante la naturaleza.
Subtextualmente, la pintura evoca una sensación de nostalgia y melancolía inherente al otoño, un tiempo de transición y declive. La quietud del río y la serenidad del cielo sugieren una contemplación introspectiva, una invitación a la reflexión sobre el paso del tiempo y la belleza efímera de la naturaleza. La presencia de la estructura arquitectónica podría interpretarse como un símbolo de fe o esperanza en medio de la fugacidad de la existencia terrenal. La composición, con su énfasis en la horizontalidad y la vastedad del espacio, transmite una sensación de paz y armonía, a pesar de la inevitable decadencia que implica el otoño.