Boris Kustodiev – In old Suzdal
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ДУХОВНЫЕ СОТЫ
Духовные соты! Ячейки
Их кротостью сладкой полны.
А коль полагаешь – ничей ты,
Мараешься грязью вины.
Ты Божий! Духовные соты
Наполни же кротостью той,
Что требует сильной работы,
И требует веры святой.
Духовные соты! – иное
Свет сердцу подарит едва ль.
А мёд – это то, золотое,
Что примет всегда вертикаль.
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En primer plano, se observa un grupo de figuras femeninas ataviadas con ropas tradicionales de colores vivos: azules, rojos y blancos predominan en sus atuendos, acentuados por detalles como encajes y sombreros adornados. Parecen estar reunidas alrededor de una mesa cubierta con un mantel blanco, donde se exhiben objetos domésticos como una samovar y recipientes de cerámica. La presencia de un perro pequeño añade un toque de cotidianidad a la composición.
El paisaje circundante está definido por árboles con follaje otoñal en tonos dorados y ocres, que contrastan con el cielo azul celeste salpicado de nubes blancas. En la lejanía, se vislumbran otras construcciones similares al complejo principal, indicando una comunidad unida por su herencia arquitectónica y cultural.
La luz es intensa y uniforme, iluminando los detalles de las figuras y los edificios con claridad. La pincelada es visiblemente expresiva, con trazos gruesos que sugieren una atmósfera vibrante y llena de vida.
Más allá de la representación literal de un lugar específico, la pintura parece evocar una nostalgia por el pasado, idealizando una época de tradiciones arraigadas y valores comunitarios. La disposición de las figuras sugiere una escena de intimidad y camaradería, mientras que la monumentalidad del complejo arquitectónico subraya la importancia de la fe y la historia en la vida cotidiana de sus habitantes. Se intuye un anhelo por preservar la identidad cultural frente a posibles influencias externas o cambios sociales. La imagen transmite una sensación de quietud y armonía, invitando al espectador a contemplar la belleza de un mundo que parece detenido en el tiempo.