Peter Paul Rubens – Madonna della Vallicella
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Comentarios: 1 Ответы
ЖЕМЧУЖНОСТЬ
Мерцают устрицы на дне
Зеленовато-мутным светом.
Но жемчуг не в любой при этом
Созреет в скользкой тишине.
Цвета подводные густы –
Тут йод, опал и соль блистают.
Пестрея, рыбы проплывают
Среди струенья красоты.
…а бородатый Христофор
легко ребёнка переносит.
Река течёт. Но до сих пор
Безносая усердно косит.
О, перламутровый отлив
Июльского сплошного ливня!
Не говори – бесперспективна
Судьба – в ней много разных див.
…что Христофор изведал – нам
предполагать и то опасно!
Ведь только внутренним очам
Движенье сфер высоких ясно.
В подземной глубине – кристалл,
В подводной – жемчуг. Всё разумно.
Коль думаешь – житьё абсурдно,
То просто от забот устал.
Жемчужность мира хороша! –
Она сверкает и струится,
Чтоб с вечной музыкой душа
Могла потом соединиться.
No se puede comentar Por qué?
En el plano superior, dentro de un marco ovalado dorado que acentúa su importancia, una figura femenina sostiene en sus brazos a un niño pequeño. La mujer irradia serenidad y nobleza, con un rostro idealizado y una expresión de compasión. La luz incide directamente sobre ella, resaltando la delicadeza de sus facciones y el brillo de sus cabellos. Alrededor, una multitud de ángeles, representados con una sensualidad barroca, se agolpan en nubes turbulentas, creando un efecto de movimiento y dinamismo. Sus posturas son variadas: algunos miran hacia la figura central, otros parecen flotar despreocupadamente, contribuyendo a la sensación de trascendencia divina.
En la parte inferior, una serie de figuras humanas, vestidas con ropajes ricos y elaborados, se arrodillan en señal de devoción. Sus rostros expresan fervor religioso y anhelo espiritual. La iluminación es más tenue aquí, creando un contraste marcado con el brillo celestial que las ilumina desde arriba. Se aprecia una disposición asimétrica: a la izquierda, una figura femenina con un manto rojo se inclina profundamente, mientras que a la derecha, otra mujer de cabello castaño levanta los ojos hacia la Virgen y el Niño. Entre ellas, un grupo de niños pequeños parecen participar en la oración colectiva. En primer plano, sobre el suelo, se distingue un objeto metálico ornamentado, posiblemente una lámpara o un relicario, que añade un elemento de misterio a la escena.
La pintura transmite una fuerte carga emocional y espiritual. El contraste entre la luz divina y la oscuridad terrenal sugiere una separación entre el mundo celestial y el mundo humano, pero también implica una posibilidad de redención y gracia. La multitud angelical simboliza la corte celeste, mientras que las figuras humanas representan a los fieles que buscan la intercesión divina. El gesto de súplica de los personajes inferiores enfatiza su dependencia de lo divino y su anhelo por la salvación. La composición general sugiere una atmósfera de fervor religioso y devoción profunda, característica del arte sacro de la época. La riqueza cromática y el virtuosismo técnico contribuyen a crear un efecto visual impactante que busca conmover al espectador.