Rembrandt Harmenszoon Van Rijn – Self-portrait as Zeuxis Laughing
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El título de la pintura es Autorretrato como Zeuxis.
Es una imagen divertida. Te vas a reír mucho.
La pintura se encuentra en Colonia, en el museo Walraff-Richartz, y mide 82,5 x 65 cm. La datación varía según las fuentes: algunas indican 1662, otras 1665, e incluso 1669, lo que sugiere que podría ser una de sus últimas obras. Lo cierto es que se considera uno de los últimos autorretratos del artista.
Para referencia:
La leyenda de Zeuxis. Zeuxis fue un pintor legendario griego antiguo. Se cuenta que un día pintó un racimo de uvas y los pájaros volaron para picotearlo. También se dice que una anciana pagó a Zeuxis mucho dinero para que la retratara como Afrodita. Zeuxis se rió tanto mientras la retrataba que murió de risa.
... una vez me ocurrió algo parecido: unos padres trajeron a una niña de dos años para que le hiciera un retrato. En la pared había un bodegón con flores. La niña miró las flores y luego pidió permiso para olerlas. Los padres se rieron a carcajadas.
No se puede comentar Por qué?
El personaje viste un tocado o gorro sencillo y una prenda oscura sobre los hombros que sugiere modestia o sencillez en su vestimenta. La paleta cromática es limitada, dominada por tonos terrosos – ocres, marrones y dorados – lo cual contribuye a crear una atmósfera íntima y melancólica.
En el fondo, apenas visible, se intuye la presencia de otra figura, borrosa e indefinida, que podría ser un observador o un elemento compositivo para generar profundidad. La risa del protagonista no parece alegre ni despreocupada; más bien, transmite una sensación de ironía, autoconciencia o incluso burla.
La mirada directa al espectador establece una conexión inmediata y desafiante. El autor ha plasmado con gran detalle la complejidad emocional del rostro, sugiriendo una vida llena de experiencias y un cierto desencanto. La representación de la vejez, lejos de idealizarla, se presenta como algo natural y digno, pero también vulnerable.
La obra podría interpretarse como una reflexión sobre el paso del tiempo, la fugacidad de la belleza y la naturaleza efímera de la existencia humana. El gesto de reírse ante sí mismo o ante el mundo exterior puede simbolizar una forma de resistencia frente a las adversidades o una aceptación irónica de la propia mortalidad. La figura, aunque humilde en su apariencia, posee una fuerza interior que se manifiesta a través de su expresión y su mirada penetrante.