National Gallery of Art – Robert Peckham - The Hobby Horse
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A su derecha, otro niño, ataviado con un chaleco verde oscuro y camisa blanca con cuello alto, se encuentra montado en un caballo de balancín. El caballo, de pelaje blanco y manchas marrones, exhibe una expresión animada, contrastando con la seriedad del niño que lo monta. Este último sostiene unas pequeñas armas, posiblemente juguetes, lo que introduce una nota de juego infantil dentro de la formalidad general de la escena.
El fondo revela un interior ricamente decorado: una alfombra intrincadamente diseñada cubre el suelo, mientras que una cómoda adornada con motivos florales y una lámpara de pie añaden detalles a la atmósfera opulenta. Una escalera se vislumbra en segundo plano, sugiriendo la existencia de otros espacios dentro de la vivienda. La puerta abierta, ligeramente entreabierta, invita a la imaginación a explorar más allá del espacio inmediato.
La paleta de colores es rica y vibrante, con predominio del rojo, el verde y los tonos tierra. El uso de la luz es notable; ilumina principalmente a los niños y al caballo, creando un foco de atención sobre ellos mientras que el resto del entorno se presenta en una penumbra más suave.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la infancia, la formalidad social y la dicotomía entre juego y seriedad. La rigidez de la vestimenta y las poses de los niños contrasta con la naturaleza lúdica del caballo de balancín y los juguetes que sostiene uno de ellos. Esta yuxtaposición podría interpretarse como una reflexión sobre las expectativas impuestas a los niños en un contexto social específico, donde se valora el decoro y la compostura por encima de la espontaneidad infantil. La cesta sostenida por el niño de rojo podría simbolizar responsabilidades o tareas asignadas, mientras que la mirada fija sugiere una aceptación resignada de su rol dentro del sistema familiar. En definitiva, la obra invita a considerar las complejidades de la infancia en un entorno socialmente estructurado.