National Gallery of Art – Michel-Francois Dandre-Bardon - The Adoration of the Skulls
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El plano general muestra a los personajes prostrados en el suelo, algunos arrodillados, otros tendidos, todos orientados hacia una figura central que sostiene un objeto metálico brillante – presumiblemente una calavera dorada – sobre su cabeza. La disposición de las figuras es caótica pero intencionada; se genera una sensación de movimiento y fervor religioso, aunque también de desesperación o sumisión.
La paleta cromática es dominada por tonos terrosos: ocres, marrones y grises, con toques de blanco y azul que resaltan ciertos detalles en la vestimenta de los personajes. La riqueza de las telas, especialmente el tapiz rojo que se extiende sobre el suelo, contrasta con la aparente pobreza y desolación del entorno.
En el primer plano, a la izquierda, un individuo parece estar oficiando una especie de ceremonia, mientras que otros observan con expresiones variadas: devoción, temor, o incluso burla. La presencia de objetos como cadenas y lo que parecen ser instrumentos de tortura sugiere una connotación de sufrimiento y penitencia.
La arquitectura en el fondo, con sus columnas corintias y arcos abovedados, aporta un sentido de monumentalidad y atemporalidad a la escena. Sin embargo, la atmósfera general es opresiva; la luz tenue y las sombras profundas contribuyen a una sensación de claustrofobia y misterio.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la mortalidad, el arrepentimiento, y la búsqueda de redención. La calavera dorada, objeto central de la veneración, simboliza la inevitabilidad de la muerte y la vanidad de los placeres terrenales. El acto de prostración sugiere una sumisión a un poder superior, mientras que las expresiones faciales de los personajes revelan una gama compleja de emociones humanas ante la confrontación con lo trascendental. La composición en sí misma, con su mezcla de orden arquitectónico y caos humano, podría interpretarse como una metáfora de la lucha entre el espíritu y la carne, o entre la razón y la fe. El uso de vestimentas diversas sugiere una representación de diferentes clases sociales o creencias religiosas unidas bajo una experiencia común.