National Gallery of Art – Flemish 17th Century (Possibly Jan Cossiers) - Portrait of a Man in a Wide-Brimmed Hat
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El retratado se presenta de tres cuartos, una postura convencional para este tipo de representaciones, permitiendo al espectador apreciar tanto su rostro como parte de su atuendo. Su expresión es serena, casi melancólica; los ojos, dirigidos hacia un punto indefinido más allá del marco, sugieren introspección o quizás una contemplación distante. El bigote cuidado y la barba incipiente contribuyen a una imagen de distinción y cierta madurez.
La indumentaria es sumamente relevante para comprender el posible estatus social del retratado. El sombrero de ala ancha, oscuro y con un ligero brillo que indica su material lujoso (posiblemente terciopelo), domina la parte superior de la composición. El cuello ricamente adornado con encajes voluminosos, propio de la moda de la época, acentúa la elegancia del personaje. La manga abullonada, con el interior blanco contrastando con el oscuro tejido exterior, añade un elemento dinámico a la representación y revela una atención al detalle en la descripción de las texturas.
El fondo es deliberadamente oscuro y difuso, creado mediante una gradación tonal que concentra la atención sobre la figura principal. Aparece una cortina o tela pesada que se ondula sutilmente, sugiriendo movimiento y añadiendo profundidad a la escena. En el extremo derecho del fondo, se vislumbra un paisaje distante, con árboles y lo que parece ser una ciudadela o fortaleza en la lejanía. Este elemento paisajístico, aunque pequeño, introduce una nota de misterio y podría aludir a las ambiciones o intereses del retratado.
La iluminación es clara y dirigida, resaltando los volúmenes y texturas de la figura. Se aprecia un juego sutil de luces y sombras que modela el rostro y el atuendo, otorgándole realismo y profundidad. La paleta cromática se centra en tonos oscuros –negro, marrón, gris– con toques de blanco y crema en el encaje y el interior de las mangas, creando una atmósfera solemne y refinada.
En cuanto a los subtextos, la pintura sugiere un retrato de un hombre perteneciente a la nobleza o a una clase social acomodada. La elegancia de su vestimenta, la serenidad de su expresión y la presencia del paisaje distante podrían indicar poder, riqueza e incluso aspiraciones militares o políticas. La mirada perdida en el horizonte podría interpretarse como una reflexión sobre el destino o una búsqueda de algo más allá de lo material. En definitiva, se trata de un retrato que busca transmitir no solo la apariencia física del retratado, sino también su carácter y posición social dentro de su contexto histórico.