National Gallery of Art – Nicolas de Largillierre - Elizabeth Throckmorton, Canoness of the Order of the Dames Augustines Anglaises
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La mujer presenta una expresión serena y contemplativa; sus ojos, de color claro, miran directamente al espectador con una mezcla de dignidad y melancolía. La piel es pálida, casi translúcida, lo que acentúa la impresión de pureza y espiritualidad asociada a su estado religioso. El cabello, oculto bajo el velo negro, apenas se intuye en el contorno del rostro.
En sus manos sostiene un libro encuadernado, cuyo título es ilegible, pero que indudablemente simboliza la fe, el conocimiento y la devoción religiosa. La forma en que lo sujeta, con los dedos delicados y ligeramente curvados, sugiere una relación íntima y respetuosa con el texto sagrado.
El hábito, confeccionado en tejidos ricos y luminosos, presenta un complejo juego de pliegues y volúmenes que sugieren una suntuosidad contenida. El blanco del manto contrasta fuertemente con el negro del velo, creando una dualidad visual que podría interpretarse como la tensión entre lo terrenal y lo divino, o entre la vida mundana y la vocación religiosa.
La inscripción en la parte superior de la composición, aunque legible, se integra discretamente en la imagen, sirviendo para identificar a la retratada sin perturbar la atmósfera general del retrato. El nombre revela su linaje noble, sugiriendo una historia familiar compleja que pudo haber influido en su decisión de ingresar en la vida religiosa.
Subyacentemente, el retrato plantea interrogantes sobre el papel de la mujer en la sociedad de la época, y las opciones disponibles para aquellas provenientes de familias acomodadas. La elección de la vida monástica podría interpretarse como una forma de escapar de las presiones sociales o como una genuina vocación espiritual. La imagen evoca un sentimiento de introspección y misterio, invitando al espectador a reflexionar sobre los motivos que llevaron a esta mujer a abrazar una vida dedicada a la fe y al servicio religioso. La quietud y la formalidad del retrato sugieren una resignación silenciosa ante un destino predeterminado, pero también una profunda paz interior.