National Gallery of Art – Edgar Degas - Scene from the Steeplechase: The Fallen Jockey
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Aquí se observa una escena de carreras de caballos, presumiblemente un steeplechase, capturada en un instante de dramático desorden. La composición se centra en la caída de un jinete, cuyo cuerpo yace extendido sobre el terreno, contrastando con la verticalidad y el movimiento del caballo que lo ha arrojado. El animal, de pelaje castaño intenso, domina visualmente la escena; su musculatura es palpable, transmitiendo una sensación de fuerza descontrolada. Se percibe un segundo jinete montado en otro caballo, ligeramente más alejado, aparentemente aún en carrera y observando el incidente.
La paleta cromática se caracteriza por tonos terrosos: marrones, verdes apagados y ocres que definen tanto a los caballos como al paisaje circundante. El cielo, difuminado en tonalidades rosadas y grises, aporta una atmósfera de melancolía o quizás de resignación ante la fragilidad humana. La pincelada es suelta y expresiva, contribuyendo a la sensación de movimiento y espontaneidad. No se busca un realismo fotográfico; más bien, el artista parece interesado en capturar la energía del momento y la vulnerabilidad inherente al deporte ecuestre.
La caída del jinete no solo representa una derrota física, sino que también puede interpretarse como una metáfora de la precariedad de la vida y los riesgos asociados a la búsqueda de la gloria o el éxito. La posición del cuerpo caído, despojado de su armadura protectora (el uniforme), sugiere una exposición total a las consecuencias de sus acciones. El contraste entre la fuerza bruta del caballo y la fragilidad del jinete subraya esta tensión.
El paisaje de fondo, con árboles difusos y un horizonte indefinido, acentúa la sensación de aislamiento y la inmediatez del evento. No hay espectadores presentes; el incidente se desarrolla en una especie de vacío existencial. La obra invita a reflexionar sobre los límites humanos, la relación entre hombre y animal, y la naturaleza efímera de la victoria. Se intuye una crítica implícita a la superficialidad del espectáculo deportivo, donde el riesgo personal queda eclipsado por la búsqueda del entretenimiento.