Giovanni Battista Tiepolo – Madonna of Mount Carmel
Ubicación: Pinacoteca di Brera, Milano.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el centro de la composición, una figura femenina, ataviada con vestimentas suntuosas y de coloración clara, se presenta como eje central del relato. A su lado, un hombre barbudo sostiene a un niño pequeño, cuya postura y expresión sugieren una actitud de veneración o devoción. La luz incide directamente sobre ellos, creando un halo que enfatiza su importancia dentro de la narrativa.
A ambos lados de esta pareja central se agrupan diversas figuras humanas, algunas con actitudes de súplica, otras observando con semblante expectante. Se distinguen personajes ataviados con hábitos religiosos, lo que sugiere una connotación de orden monástico o devoción espiritual. La presencia de un hombre anciano, apoyado en un báculo, podría interpretarse como un símbolo de autoridad religiosa o sabiduría ancestral.
En la parte izquierda del lienzo, se aprecia una escena de marcado dramatismo: figuras humanas yacen sobre el suelo, algunas aparentemente sufriendo tormentos, mientras que otra figura alada señala hacia arriba, como indicando una dirección o destino trascendental. El ambiente aquí es opresivo, con tonos oscuros y una atmósfera cargada de angustia. El fuego, representado de manera simbólica, podría aludir a la purificación o el castigo divino.
La composición general sugiere un relato alegórico, posiblemente relacionado con la intercesión divina o la salvación espiritual. La contraposición entre la luz y la oscuridad, entre la esperanza y el sufrimiento, es un elemento clave para comprender el mensaje subyacente de la obra. El uso del color, con predominio de tonos cálidos en la zona iluminada y tonos fríos en la penumbra, contribuye a acentuar este contraste visual y emocional. La disposición de las figuras, cuidadosamente orquestada, dirige la mirada del espectador hacia el centro de la composición, donde se concentra la mayor parte de la luz y la significación simbólica. La grandiosidad de la escala refuerza la sensación de solemnidad y trascendencia que emana de la escena representada.