Giovanni Battista Tiepolo – Allegory of spring (Flora and Sephir)
Ubicación: Palazzo Labia, Venezia.
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En el centro, dos figuras femeninas se hallan asentadas sobre un lecho de nubes. Una de ellas, vestida con ropajes verdes adornados con flores y hojas, levanta los brazos en un gesto que podría interpretarse como una ofrenda o una bienvenida a la primavera. Su expresión es serena y su mirada dirigida hacia arriba, posiblemente hacia el firmamento. A su lado, otra figura femenina, de tez más clara y vestida con ropajes translúcidos, se recuesta sobre las nubes, mostrando una actitud más relajada e incluso indolente.
A la izquierda, un grupo de querubines participa en una actividad lúdica: uno dispara una flecha desde un arco, mientras que otros dos parecen manipular algún tipo de instrumento musical o decorativo circular. Esta escena introduce un elemento de ligereza y alegría a la composición, contrastando con la solemnidad de las figuras centrales.
La paleta cromática es rica en tonos pastel, predominan los verdes, azules, rosas y dorados, contribuyendo a crear una atmósfera etérea y bucólica. La luz parece emanar desde múltiples fuentes, iluminando selectivamente ciertas áreas y creando un juego de sombras que acentúa la sensación de profundidad.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una representación del renacimiento de la naturaleza tras el invierno. Las figuras femeninas encarnan posiblemente conceptos abstractos relacionados con la fertilidad, la belleza y la abundancia. El gesto de la figura vestida de verde sugiere un acto de generosidad y prosperidad, mientras que la actitud más pasiva de la otra podría simbolizar la contemplación o la aceptación del ciclo natural. Los querubines, por su parte, representan la inocencia y el placer juvenil, elementos esenciales para celebrar la llegada de una nueva estación. La composición en su conjunto transmite un mensaje de esperanza y renovación, invitando a la reflexión sobre la naturaleza cíclica de la vida.