Giovanni Battista Tiepolo – The Apotheosis of the Spanish Monarchy
Ubicación: Metropolitan Museum of Arts, New York.
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Al centro, una figura masculina, ataviada con armadura y coronación, se erige como eje central de la escena. Su postura es imponente, aunque ligeramente rígida, transmitiendo una sensación de autoridad y dominio. A su alrededor, un cortejo de personajes, tanto humanos como figuras alegóricas, le rinden pleitesía. Se distinguen guerreros con estandartes, figuras femeninas que podrían representar virtudes o regiones bajo el control del monarca, y entidades mitológicas que refuerzan la idea de una legitimidad divina.
En lo alto, un personaje alado desciende en una actitud triunfal, posiblemente personificando la Victoria o algún otro atributo asociado a la gloria militar y política. La multitud que se agolpa en los niveles superiores del cuadro contribuye a la sensación de opulencia y magnificencia. La composición es densa, con una profusión de detalles que dificultan la lectura inmediata, pero que apuntan a un deseo de abarcar la totalidad del poderío representado.
El uso de la luz es fundamental para crear esta atmósfera solemne. Los cuerpos principales están bañados en una luz dorada, mientras que las zonas más alejadas se sumen en la penumbra, acentuando la jerarquía visual y el carácter trascendental de la escena. La paleta cromática es rica, con predominio de tonos cálidos –dorados, ocres, rojos– que evocan la riqueza, el poder y la nobleza.
Subyacentemente, esta pintura parece buscar justificar un orden establecido a través de una asociación con lo divino y lo heroico. La representación de figuras mitológicas no es meramente decorativa; sirve para legitimar el poder del monarca al vincularlo con los grandes héroes y dioses del pasado. La multitud que observa la escena sugiere una aceptación generalizada, aunque quizás impuesta, de esta autoridad. Se intuye un mensaje propagandístico claro: el poder representado es legítimo, divino y universalmente reconocido. La grandiosidad de la composición busca intimidar e impresionar al espectador, reforzando así la imagen del monarca como figura central e indispensable para el orden social.