Giovanni Battista Tiepolo – Intercession of St. Thecla during the plague in Veneto 1630
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En contraste con esta escena celestial, el plano inferior presenta un panorama terrenal marcado por la desolación y el sufrimiento. Una ciudad se extiende al fondo, envuelta en una bruma que sugiere distancia y misterio. En primer plano, un grupo de figuras humanas, vestidas con ropas modestas y expresando profunda angustia, imploran a los cielos. Una mujer, ataviada con una túnica blanca y roja, se destaca por su postura de súplica intensa; sus manos elevadas hacia el cielo denotan desesperación y fe inquebrantable. A su alrededor, vemos cuerpos inertes, algunos yacentes sobre el suelo, que sugieren la devastación causada por una calamidad, presumiblemente una plaga.
La composición en sí misma establece una clara dicotomía entre el mundo divino y el humano, enfatizando la necesidad de intercesión celestial para aliviar el sufrimiento terrenal. La luz juega un papel crucial: la luminosidad que emana del cielo contrasta con la oscuridad que envuelve la ciudad y las figuras humanas, simbolizando la esperanza en medio de la desesperación. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía visual; la figura femenina central actúa como intermediaria entre el pueblo afligido y lo divino, canalizando sus plegarias hacia el cielo.
El uso del color es igualmente significativo. Los tonos dorados y blancos predominan en la parte superior, evocando pureza y divinidad, mientras que los colores más oscuros y apagados caracterizan el plano inferior, reflejando la tristeza y el dolor de la experiencia humana. La presencia de un cuerpo extendido a la izquierda, aparentemente liberado o transportado hacia el cielo, podría interpretarse como una promesa de salvación o redención para aquellos que sufren.
En resumen, esta pintura transmite un mensaje de esperanza y fe en tiempos de adversidad, sugiriendo que la intervención divina puede ofrecer consuelo y alivio ante el sufrimiento humano. La tensión entre lo terrenal y lo celestial, expresada a través de la composición, la luz y el color, crea una atmósfera emotiva y conmovedora que invita a la reflexión sobre la condición humana y la búsqueda de trascendencia.