Giovanni Battista Tiepolo – Apollo and Marsyas
Ubicación: Gallery of Accademia, Venice (Gallerie dell’Accademia).
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En el primer plano, dos figuras masculinas son el foco de atención. Uno, desnudo y con expresión de sufrimiento, está postrado en el suelo, su cuerpo retorcido en un gesto de dolor o derrota. El otro, vestido con una túnica blanca y portando un instrumento musical –una lira–, se encuentra de pie frente a él, con la mano extendida como si señalara o dictaminara. Su postura es firme y segura, transmitiendo una sensación de autoridad y dominio. La luz incide sobre su figura, resaltándola del resto de la escena.
A los pies de estas dos figuras, un grupo de mujeres observa la escena. Algunas parecen mostrar compasión hacia el hombre postrado, mientras que otras observan con curiosidad o incluso desinterés. Una de ellas sostiene una vasija, posiblemente relacionada con algún ritual o acto de consuelo. La presencia femenina añade una dimensión emocional a la composición, sugiriendo la implicación de un público espectador en este conflicto.
En el plano superior, la figura masculina sentada irradia poder y sabiduría. Su barba larga y su atuendo regio lo identifican como una entidad de carácter divino o semidiós. Detrás de él se alzan esculturas que parecen representar figuras femeninas, posiblemente personificaciones de virtudes o musas inspiradoras. La luz que ilumina esta sección del cuadro crea un contraste marcado con la oscuridad del primer plano, enfatizando la separación entre el mundo terrenal y el divino.
La composición general sugiere una alegoría sobre la rivalidad, el talento y las consecuencias de desafiar a los dioses. El conflicto entre los dos hombres podría interpretarse como una metáfora de la lucha por el reconocimiento artístico o intelectual, donde la arrogancia y la soberbia son castigadas. La presencia de las mujeres añade un elemento de juicio moral y social, mientras que la figura sentada en lo alto representa la autoridad divina que supervisa y sanciona este conflicto. El paisaje rocoso y la atmósfera tormentosa contribuyen a crear una sensación de tensión dramática y fatalidad inminente. El uso del claroscuro acentúa el dramatismo y dirige la mirada del espectador hacia los puntos clave de la narrativa visual.