Giovanni Battista Tiepolo – Portrait of a girl with a basket of fruits and flowers
Ubicación: Private Collection
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La joven presenta un semblante pálido, contrastado por el cabello rubio y ondulado, recogido con cierta naturalidad. Sus ojos, de color claro, parecen dirigirse a un punto indefinido fuera del marco, sugiriendo una introspección o una distracción momentánea. La expresión es sutil; no hay una sonrisa abierta, pero sí una leve curvatura en los labios que insinúa una dulzura contenida.
El atuendo de la joven es sencillo pero elegante: un vestido con cuello alto y mangas abullonadas, adornado con detalles florales sobre un fondo oscuro. Un collar delicado rodea su cuello, añadiendo un toque de refinamiento a su apariencia. La mano derecha se eleva ligeramente, con el dedo índice extendido, como si estuviera señalando algo o expresando una idea que permanece fuera del alcance visual inmediato. Este gesto es particularmente intrigante y podría interpretarse como una invitación al diálogo o una manifestación de curiosidad.
En primer plano, sobre un soporte improvisado, se aprecia una cesta rebosante de frutas y flores. La presencia de estos elementos naturales introduce una simbología rica en connotaciones: la fruta, símbolo de abundancia y fertilidad; las flores, representativas de belleza efímera y fragilidad. La cesta misma podría aludir a la recolección, tanto literal como metafórica, de experiencias o conocimientos.
El fondo oscuro y difuminado contribuye a aislar la figura de la joven, enfocando toda la atención en ella y en los objetos que la acompañan. La iluminación es suave y uniforme, sin sombras dramáticas, lo que acentúa la atmósfera de calma y contemplación.
En términos subtextuales, el retrato podría interpretarse como una reflexión sobre la juventud, la belleza y la transitoriedad del tiempo. El gesto de la mano, en particular, sugiere una búsqueda de significado o una conexión con algo más allá de lo visible. La combinación de elementos naturales y artificiales –la fruta fresca junto al vestido adornado– podría simbolizar la tensión entre la inocencia y el refinamiento, entre la naturaleza y la cultura. En definitiva, se trata de un retrato que invita a la reflexión y a una lectura personal, dejando espacio para múltiples interpretaciones.