Giovanni Battista Tiepolo – Bacchus and Ariadne
Ubicación: National Gallery of Art, Washington.
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En el centro del conjunto, una figura masculina, ataviada con elementos vegetales y exhibiendo un porte triunfal, se encuentra sobre lo que parece ser un carro tirado por animales fantásticos, posiblemente cabras o panteras. Su gesto es expansivo, como si ofreciera algo al espectador o a la mujer recostada a sus pies. Esta última figura femenina, de belleza idealizada y pose languideciente, ocupa una posición prominente en el plano inferior. Su mirada se dirige hacia arriba, quizás hacia la figura masculina que la observa con aparente benevolencia.
A su alrededor, un grupo de personajes complementa la escena: querubines revolotean en el cielo, uno de ellos sostiene una guirnalda; a lo lejos, sobre un terreno elevado, se divisan figuras ecuestres y arquitecturas que sugieren un contexto cortesano o festivo. Un hombre con turbante observa la escena desde la izquierda, su expresión parece cargada de sorpresa o asombro.
La paleta cromática es rica y vibrante, dominada por tonos cálidos como el rojo, el dorado y el verde, que acentúan la sensación de opulencia y alegría dionisíaca. La luz, aunque difusa, resalta los cuerpos desnudos y las texturas de las telas, creando un juego de luces y sombras que intensifica el dramatismo del momento.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas como el amor, la redención y la transformación. El gesto de la figura masculina podría interpretarse como una ofrenda o una promesa de salvación a la mujer recostada, quien quizás representa un alma en busca de consuelo o liberación. La presencia de los querubines sugiere una intervención divina, mientras que el paisaje agreste evoca la naturaleza indomable y las fuerzas primordiales que rigen el destino humano. El hombre con turbante, aislado del resto de los personajes, podría simbolizar la contemplación humana ante lo trascendente o la distancia entre el mundo terrenal y el divino. En definitiva, se trata de una representación compleja y sugerente, donde la mitología sirve como vehículo para explorar las profundidades de la experiencia humana.